11 de mayo de 2020 16:11

INOCAR e INAE mantienen sus investigaciones científicas tras la fusión

Durante 34 días, científicos realizaron investigaciones en la Antártida. Foto: tomada de la página del INAE.

El Instituto Antártico mantendrá operativa en el continente helado la base Pedro Vicente Maldonado. Foto: tomada de la página del INAE.

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Redacción Tendencias

El Gobierno Nacional anunció, la semana pasada, la fusión del Instituto Oceanográfico de la Armada (INOCAR) con el Instituto Nacional Antártico Ecuatoriano (INAE), a través del decreto ejecutivo 1038. Tras conocerse este decreto, se supo que las investigaciones que impulsan ambos organismos continuarán.

Estas dos instituciones son conocidas por llevar a cabo importantes estudios. Así, por ejemplo, el Instituto Antártico mantiene operativa en el continente helado la base Pedro Vicente Maldonado, un centro de investigación operado por Ecuador durante el verano austral, que va del 21 de diciembre al 21 de marzo.

La base ecuatoriana está ubicada en la isla Greenwich, parte del archipiélago de las Shetland del Sur. Opera desde 1990 en punta Fort Williams en la bahía Discovery.

Nuestro país también tiene el refugio ‘República del Ecuador’ en la punta Hennequin de la bahía Almirantazgo en la isla Rey Jorge, instalado dos años antes, en 1988. Es un contenedor de 20 pies que dispone de suministros médicos básicos, alimentos no perecibles y dos literas con capacidad para cuatro personas. Las investigaciones del Instituto Antártico de Ecuador son permanentes y están respaldadas de forma periódica por el buque Orión de la Armada.

Los estudios que desarrolla el INAE en la Antártida son tres: el primero tiene que ver con la fisiología humana en el clima polar para buscar una adaptación adecuada de los seres humanos a climas extremos como el antártico. La finalidad de este estudio es evitar perjuicios a la salud de los investigadores y personal logístico que labora en el continente helado y su entorno. La segunda arista de las investigaciones del Instituto Nacional Antártico Ecuatoriano tiene que ver con la Geología. Se busca determinar la composición del subsuelo de ese continente, con fines científicos no extractivos, pues el Tratado Antártico prohíbe explotar minerales en ese territorio desde 1990. La investigación de nuestros geólogos y otros científicos muestra que la zona contiene minerales como antimonio, cromo, cobre, oro, molibdeno, estaño, uranio, platino y zinc, pero ninguno –para satisfacción de los científicos- de una calidad o tamaño que garantice un interés económico.

El tercer proyecto de investigación científica de nuestro país en la Antártida incluye estudios oceanográficos, que buscan determinar la influencia de las corrientes marinas antárticas y el clima extremo del polo sur en fenómenos como El Niño. Además las entidades públicas o privadas con fines científicos pueden apalancarse en la infraestructura y conocimientos del Instituto Nacional Antártico Ecuatoriano, que analiza su viabilidad. La institución interesada financia el pago de pasajes hasta Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, retorno incluido, más la estadía por alrededor de seis días en Punta Arenas y los gastos de la investigación del proyecto.

El INAE está habilitado para cubrir los gastos de transportación del investigador desde Punta Arenas hacia la Antártida y viceversa. También cubre alimentación y estadía en la Estación Maldonado, y sostenimiento logístico y uso de laboratorio científico -con su equipamiento instalado- durante las actividades de investigación de los trabajos de campo previamente planificados a ser desarrollados en la estación científica. Así han llegado biólogos, zoólogos, ecologistas y otros científicos de nuestro país a la Antártida.

En cambio el Instituto Oceanográfico de la Armada (INOCAR) centra su trabajo en el día a día en nuestro mar territorial. El INOCAR tiene ocho ejes: establecer una tabla de mareas, hacer modelos numéricos predictivos de lo que ocurre en el océano y diseñar las cartas náuticas vigentes. Realiza también un monitoreo oceánico para detectar anomalías. Se encarga además del aviso a los navegantes de la realidad oceanográfica. El INOCAR hace también meteorología marino-costera, previene de oleajes y aguajes, y alerta y determina qué hacer en caso de tsunami. Para estos fines es importante el papel del buque Orión, barco de investigación científica de la Armada.

Antes de la pandemia, a bordo de este buque, personal técnico de los departamentos de Hidrografía y Ciencias del Mar del Instituto Oceanográfico de la Armada, realizó un levantamiento hidrográfico–oceanográfico frente al Golfo de Guayaquil. La investigación tuvo como objetivo la exploración del lecho marino a profundidades que superan los 3 000 metros. Para la ejecución de los trabajos hidrográficos se empleó el sistema multihaz de aguas profundas disponible a bordo del BAE Orión, el cual permitió caracterizar la morfología de la corteza marina.

En el área oceanográfica, se cumplió con la toma de muestras de agua en 14 estaciones a diferentes profundidades y su posterior análisis sobre parámetros físicos y químicos. Estos trabajos servirán para confirmar la configuración actual de la plataforma continental y establecer patrones de incidencia y variabilidad en las condiciones oceánicas de la zona.

Los dos institutos, el INOCAR y el INAE están adscritos al Ministerio de Defensa Nacional y tienen domicilio en Guayaquil. Los máximos personeros de las dos entidades se reunieron hoy, 11 de mayo del 2020, por Zoom desde sus respectivas oficinas en el Puerto Principal para analizar el Decreto Ejecutivo que las fusiona y verificar su contenido para incluir las competencias de cada entidad dentro de la nueva organización creada.

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