10 de febrero de 2019 00:00

La iniciativa amazónica va con espíritu de Humboldt

Frank-Walter Steinmeier es el presidente federal de Alemania. El miércoles 13 inaugurará en Quito el ‘Año Humboldt’, en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en el marco de las celebraciones por los 250 años de su natalicio.

Frank-Walter Steinmeier es el presidente federal de Alemania. El miércoles 13 inaugurará en Quito el ‘Año Humboldt’, en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en el marco de las celebraciones por los 250 años de su natalicio.

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Redacción Tendencias (I)
tendencias@elcomercio.com

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¿Cuál considera el mayor legado ambiental que dejó Humboldt para Alemania y el mundo?

El 250 aniversario del nacimiento de Alexander von Humboldt, que se celebra este año, es una buena ocasión para conmemorar los duraderos y estrechos vínculos entre Alemania y América Latina y darles un nuevo impulso. Por eso me congratulo especialmente de mi primera visita al Ecuador.

El legado de Humboldt es la idea de que en la naturaleza todo está conectado, que el hombre es parte de la naturaleza, no su amo, y también que la protección del medioambiente debe ser su obligación. Hoy usamos con normalidad el término ecología que, no obstante, no fue acuñado hasta décadas después de Humboldt.

Pero con este viaje pretendo abordar además un tema que para mí tiene una particular importancia: el futuro de la democracia. Está siendo sometida a presión en muchas partes del mundo, pero también vemos cómo están naciendo nuevas esperanzas, tal como ocurre en su vecindad, en Venezuela. Ustedes también son un ejemplo de apertura, despertar y renovación. Siento un gran respeto por las valientes reformas puestas en marcha por el presidente Moreno y su Gobierno.

¿Cómo ha influenciado la figura de Alexander von Humboldt en la política ambiental de su país?
No es que los alemanes sigan de manera inquebrantable las ideas de Alexander von Humboldt sobre la coexistencia del hombre y la naturaleza desde hace más de 200 años. Por otro lado, tampoco es que en Alemania partamos de cero en cuestiones ecológicas. En el transcurso de mi vida he asistido tanto a la introducción como al abandono de la energía nuclear.

Hemos mejorado los motores de combustión de tal forma que ahora nuestro aire es mucho más limpio. En estos momentos tanto en Alemania como a nivel internacional estamos debatiendo sobre el futuro de este tipo de motores.

La protección del medioambiente también es muy importante para los alemanes desde el punto de vista práctico. En tanto que país industrializado, somos conscientes de lo difícil que puede resultar conciliar las ambiciones económicas con las consideraciones ecológicas. También en este sentido ayuda el intercambio con países que se enfrentan a tareas similares.

¿En qué consiste el plan de transición de energía que está llevando a cabo Alemania?
Estamos centrando cada vez más nuestra producción de energía en la utilización de recursos eólicos y solares. Estamos desarrollando conocimientos técnicos para el uso eficiente de la energía en todos los ámbitos de la vida, poniendo mayor atención en consumir menos energía sin por ello comprometer la calidad de vida, por ejemplo, mejorando el aislamiento de las viviendas.

Hace casi 20 años decidimos abandonar la energía nuclear porque sus residuos radiactivos seguirán siendo una carga para muchas generaciones. Recientemente se tomó la importante decisión de principio de abandonar la generación de electricidad a partir del carbón para reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera terrestre.

Esto llevará su tiempo. Pero nuestra ambición, como nación altamente industrializada, es lograr los objetivos marcados. Además, abrigo el convencimiento de que lo podemos conseguir y que nuestra experiencia también puede ser de utilidad para gobiernos de otros países.

¿Cuál cree fue el impacto que tuvo la visita de Humboldt a Ecuador en su trabajo posterior?

El viaje de Humboldt por Ecuador dejó sin duda una profunda impronta en su pensamiento y contribuyó a sus conocimientos y su obra posterior. Los cinco meses que pasó con Carlos Montúfar en Quito y los muchos años que compartieron como compañeros de viaje le inspiraron a él y su trabajo.
Pensemos sencillamente en el Chimborazo y el audaz intento de ascenderlo. Casi lo consiguen. Pero en cualquier caso fue durante muchos años la mayor altitud jamás alcanzada por montañistas europeos, como era habitual medida por el propio Humboldt en 19 413 pies. De vuelta a la llanura, utilizó el relieve del Chimborazo como modelo para su mundialmente conocido mapa “Naturgemälde”.

Pero Alexander von Humboldt no solo fue un naturalista, también fue un humanista que sintió auténtica repulsa ante ciertos abusos del colonialismo con los que se topó. En ocasiones se quedó verdaderamente conmocionado. En su cuaderno de viaje hay una parte en la que en la ruta de Bogotá a Quito presencia cómo se hacen transportar otros viajeros. Humboldt escribe al respecto: “Me resultó imposible dejar que me lleven a cuestas seres humanos”. Esto es concretamente lo que quería decir en este ejemplo, pero en una personalidad como Humboldt también cabe entenderlo en un sentido figurativo más amplio.

¿Cuál es su apreciación sobre las políticas ambientales que ha tomado Ecuador en los últimos años?
Me alegro del enfoque notablemente pragmático y orientado al diálogo que se ha adoptado en materia de cooperación medioambiental y de cooperación al desarrollo. Aplaudo el hecho de que Ecuador y Alemania hayan abierto un nuevo capítulo sobre el área protegida de Yasuní. La Iniciativa Amazónica, destinada a proteger la Amazonía y sus habitantes, y el programa Reverdecer Ecuador van en sintonía con el espíritu y la concepción de la naturaleza de Humboldt. Él ciertamente se habría alegrado de que la conservación de la Pacha Mama quede establecida y consagrada en la Constitución ecuatoriana.

¿En qué aspectos ambientales se está enfocando el apoyo que brinda Alemania a Ecuador?
Nuestra voluntad es brindar apoyo donde el propio Ecuador lo vea necesario y donde Alemania tenga algo que ofrecer. Para ello nos orientamos en las ecozonas del país. En la Costa apoyamos la gestión sostenible de los manglares, y en la Sierra ayudamos a adaptar la agricultura local a las cambiantes condiciones climáticas. En la Amazonía nos centramos, por ejemplo, en la multiplicación de semillas, y en Galápagos combatimos junto con socios locales las plagas introducidas en Seymour Norte.

¿Qué importancia tiene Galápagos para la cooperación alemana?

Son un patrimonio natural que debe protegerse no solo por la singularidad de su flora y su fauna. Allí se es testigo en un espacio muy reducido de lo que quería decir Humboldt cuando afirmaba: “Todo es interacción”. Allí se aprecia la vulnerabilidad con la que reacciona la naturaleza a las influencias e intervenciones del exterior. Galápagos es un tesoro que Ecuador ayuda a conservar para toda la humanidad, también es nuestro interés. Por eso estamos encantados de ayudar.

Un ejemplo: en isla Isabela se está construyendo una planta eléctrica sostenible para cambiar completamente el abastecimiento energético a las energías renovables.

La ecología y la economía no se excluyen la una a la otra, sino que pueden ir de la mano. Con su concepción de la naturaleza y el hombre como un todo, este pensamiento de Humboldt sigue siendo hoy en día muy moderno para nosotros y una buena brújula para la cooperación económica y el desarrollo en todo el mundo.

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