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Los ingresos por derechos de autor bajaron en el país

El Primer Trío del Ecuador presentó su primer concierto virtual a mediados de agosto, desde un set de televisión. También ha realizado rifas para subsistir.

El Primer Trío del Ecuador presentó su primer concierto virtual a mediados de agosto, desde un set de televisión. También ha realizado rifas para subsistir.

El Primer Trío del Ecuador presentó su primer concierto virtual a mediados de agosto, desde un set de televisión. También ha realizado rifas para subsistir. Foto cortesía El Primer Trío del Ecuador

Seis meses después del inicio de la emergencia sanitaria, el escenario aún es incierto para los artistas ecuatorianos, quienes buscan alternativas para retomar su actividad y generar ingresos para sus producciones. 

En los primeros siete meses del año la recaudación por derechos de autor y difusión pública de obras administradas por la Sociedad de Autores y Compositores del Ecuador (Sayce) se redujo en un 44% en comparación con el mismo período del 2019, a escala nacional.

Esa cifra corresponde a cuatro canales de recaudación: usuarios generales (locales de turismo, alimentos, diversión, entre otros), espectáculos públicos, medios de comunicación y usos digitales (soportes físicos, radios ‘online’, producciones audiovisuales).

La actividad con mayor afectación es la de conciertos, debido al cierre de locales y la restricción de eventos. Sayce proyecta una reducción del 79% en la recaudación anual por este concepto.

Las redes sociales y salas de concierto virtuales fueron la alternativa para que los artistas retomen su actividad laboral. Solistas, dúos y orquestas en diversos géneros ofrecen shows virtuales, cada semana.

SDLqEs una tendencia mundial”, comenta Sergio Sacoto, quien el próximo 3 de octubre presentará su tercer concierto virtual. Con una perspectiva optimista, el músico asegura que “este encierro ha hecho que el ecuatoriano regrese la mirada sobre su propias expresiones artísticas y culturales”.

El músico quiteño ve con preocupación que bares y discotecas puedan seguir cerrados hasta el próximo año. “Estos lugares son los espacios más comunes de trabajo para un artista, además de los escenarios masivos”, dice.

Por el cierre temporal o permanente de bares, discotecas, restaurantes, hoteles y otros locales que dejaron de utilizar música, se calcula que los ingresos anuales por regalías se reducirán en un 45%.

En el caso de la difusión en medios de comunicación y por usos digitales, se prevé una disminución del 40%, respectivamente.

La reapertura de los escenarios es una necesidad urgente para artistas como Jorge Aguirre, Jonny Oña, Marqués o María de los Ángeles. Ellos aseguran que el trabajo de los artistas nacionales no podrá sostenerse bajo una modalidad virtual por mucho tiempo.

Marqués explica que el trabajo del artista también sostiene a otros profesionales y a varias familias que trabajan en todas las ramas del sector.

La pandemia puso en pausa al Proyecto Coraza. Recién hace tres semanas los músicos de Quito, Cayambe y Otavalo se reencontraron en un festival en línea. “Pero la música no se puede sostener solo con shows virtuales”, dice Jonny Oña, director del grupo.

La emergencia sanitaria también empujó a mejorar los conocimientos en redes sociales y a invertir en equipos de audio y video, adecuar estudios de grabación caseros y a implementar sistemas de trabajo a distancia para seguir creando obras.

Marqués aprovechó sus canales digitales para seguir en contacto con sus fans y difundir su trabajo y el de sus colegas. “Las redes sociales nos generan seguidores reales y otra posibilidad de comunicarnos. Cada una tiene una función y un lenguaje distintos”, señala.

La animación, realidad virtual o 3D son áreas que también puede aprovechar el sector musical. El autoconcierto es una modalidad que también se proyecta como alternativa a los espectáculos públicos.

Pero la tecnología tiene sus debilidades, asegura María de los Ángeles. Si bien los escenarios virtuales ofrecen la posibilidad de llegar a más público dentro y fuera del país, también están expuestos a la piratería, la caída de servidores y el uso depende de la señal y acceso a Internet, dice.

Ella ve con recelo la reapertura de los escenarios, pues hay incertidumbre sobre el interés del público y el beneficio de invertir en un evento con aforos reducidos.

En los últimos seis meses, El Primer Trío del Ecuador se ha mantenido con la autogestión de conciertos, rifas, bingos, peñas y otros eventos virtuales. “Pero es un formato que se agota. Somos músicos presenciales”, dice Aguirre, director de un grupo que espera la reapertura de los escenarios tradicionales, “con medidas de seguridad y distanciamiento”.

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