El combate de Jambelí dejó una huella en los familia…
Dispositivo de conducción ósea ayuda a oír a pequeño…
Los altibajos de 25 alcaldes trazaron el rumbo de Quito
Podcast: Entérese con EL COMERCIO, 25 de julio del 2021
Vicepresidente Alfredo Borrero: ‘Con vacunas u…
Argumentos enfrentados sobre el proyecto inmobiliari…
Guayaquil celebra 486 años de Fundación con actos cí…
Muere el asesino serial Rodney Alcalá, sospechoso de…

El humor, un arma contra el miedo y la zozobra

Monserrath Astudillo (c), Juana Guarderas (der) y Ave Jaramillo. Foto: Archivo y Facebook

Monserrath Astudillo (c), Juana Guarderas (der) y Ave Jaramillo. Foto: Archivo y Facebook

Monserrath Astudillo (c), Juana Guarderas (der) y Ave Jaramillo. Foto: Archivo y Facebook

Además de un momento de entretenimiento, el humor puede ser un espacio de reflexión para ver la realidad desde otra perspectiva y tiene un potencial efecto terapéutico contra la ansiedad y el miedo. Juana Guarderas, ‘Ave’ Jaramillo y Monserrath Astudillo son tres artistas nacionales que hacen frente al confinamiento y a la crisis sanitaria actual con humor, a través de contenidos que comparten regularmente desde el escenario virtual de las redes sociales.

El estado de excepción obligó a parar la realización de espectáculos públicos, pero eso no fue un impedimento para que ‘Ave’ Jaramillo mantuviese intacto su sentido del humor. Enseguida preparó un capítulo especial de su programa ‘La foca’, que empezó a transmitir desde casa a través de sus redes sociales. A este se sumó otra producción llamada ‘La era del pangolín’. El actor busca que estos proyectos se sostengan con auspicios.

Tres cosas motivaron al comediante quiteño a volver al aire. “El primero es personal y es una lucha contra el aburrimiento existencial, porque no hacer nada nos lleva a un estado de ansiedad y depresión. El segundo es que me gusta estar en contacto con el otro y ofrecer algo a la gente que está pasando por los mismos momentos difíciles. El tercer motivo es comenzar a buscar nuevas modalidades para no dejar de trabajar”, explica el artista.

A Juana Guarderas le mueven razones parecidas y por eso optó por cambiar temporalmente los aplausos por ‘likes’, y el escenario del teatro por el ‘streaming’ en redes sociales, para poner en escena a Abrilita, el personaje cuencano que es parte de ‘Las Marujitas’. A partir del sábado, Guarderas presentará en vivo la obra completa ‘Abrilia, no quiero morir virgen’, a través de Zoom.

“Por un lado está la necesidad de subir la vibración positiva de la gente, empezando por mí misma, pues como trabajadora me pican los pies por hacer lo que me gusta. Por otro lado, con la certeza de que el humor es un arma poderosa para cambiarle la energía a la gente”, dice la actriz.

En sus andares virtuales, Abrilita se encontró con la tía Cuquita, un personaje de Monserrath Astudillo, quien también hizo su debut en redes sociales para compartir sus impresiones sobre la actual situación, en clave de humor.

Para Astudillo, el humor es “una herramienta que permite soltar nudos y sanar heridas, para ver la realidad desde una perspectiva más altruista y descubrir cosas en nosotros mismos”. Los personajes de estas dos actrices se conectaron virtualmente en una transmisión especial, que llegó a más de 1 500 espectadores, el pasado fin de semana.

Según Jaramillo, el humor “funciona como las bolsas de agua que se ponen en las casas para espantar a las moscas”. La risa, asegura el actor, es un mecanismo de defensa para no dejarse ganar por la incertidumbre y los sentimientos negativos.

Guarderas asegura que todo tipo de humor es válido, siempre que no violente ni discrimine al otro y sea consecuente con el dolor ajeno. “Hay que respetar los procesos y necesidades de los ‘cadacuales’ y ‘cadaquienes’. Por eso hay que trabajar en un humor inteligente, pero también humano”.

El carisma, la empatía y la agilidad mental también son claves en el momento de trabajar sobre la realidad para construir un chiste. “Mientras más original sea el chiste más probabilidad tiene de superar la barrera del tiempo”, dice Jaramillo. Los tres artistas coinciden en que una de las cosas más difíciles ha sido adaptarse a la presencia virtual del público, en este nuevo formato de trabajo. “La risa no solo es un termómetro del trabajo que se hace en escena. Sino que además es parte del show, porque se juega con el público”.