15 de julio de 2019 18:00

Hugo Chiliquinga tiene el reto de mantener el legado sonoro de su padre: requintos y guitarras

Hugo Chiliquinga conserva la tradicion de su padre en la fabricacion de las guitarras y requintos Chiliquinga. Foto: David Landeta / EL COMERCIO

Hugo Chiliquinga conserva la tradicion de su padre en la fabricacion de las guitarras y requintos Chiliquinga. Foto: David Landeta / EL COMERCIO

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Mantener la calidad sonora que alcanzó su padre en cada creación y llegar a nuevos mercados musicales es un legado que pretende mantener y superar Hugo Chiliquinga Giraldo, mientras trabaja en su taller ubicado en Cotocollao, norte de Quito.

En medio de una gran variedad de maderas como pino alemán, cedro canadiense, abeto italiano, jacarandá brasileño, palosanto hindú, arce estadounidense, bálsamos y caobas ecuatorianas, entre otras, él explica que los detalles dan la calidad a un instrumento Chiliquinga. Añade que no todas las maderas sirven para construir una guitarra o un requinto.

Junto a su cuñado, Manolo Moreno, están al frente de la construcción de los instrumentos musicales. Mientras tanto, sus hermanas (Karina y Diana) junto a su madre (Consuelo Giraldo) están a cargo de las ventas.

¿Qué le hace diferente a una guitarra Chiliquinga?. Captura video

Seis instrumentos se arman al mes, entre requintos y guitarras, los cuales son construidos solo bajo pedido de coleccionistas internacionales y de músicos profesionales. Estos instrumentos tienen un costo desde los USD 7 500, dependiendo de las personalizaciones que tenga.

Hugo reconoce que al principio fue difícil mantener el legado que le dejó su padre, Hugo Chiliquinga Espín, quien falleció al 26 de octubre de 2011, cuando el joven Hugo apenas tenía 17 años. “Fue difícil asumir el reto, pero le pusimos un amor como el que él tenía por sus instrumentos para que el sonido de una guitarra Chiliquinga se mantenga por varios años más”, señala.

Chiliquinga Espín heredó el legado que le había dejado su padre, Segundo Emilio Chiliquinga, en la forma empírica de crear arpas, violines y guitarras.

El espíritu bohemio de Chiliquinga Espín lo llevó a hacer música con personajes de la época. Fue a Colombia donde fue parte de varias agrupaciones, destacando el trío que formó junto a su hermano Raúl. En Cali conoció a su esposa, Consuelo Giraldo, y desde aquella época se propuso perfeccionar el sonido de los instrumentos.

Hugo Chiliquinga   Foto: David Landeta / EL COMERCIO

Hugo Chiliquinga construye guitarras de pino alemán, cedro canadiense, abeto italiano, jacarandá brasileño, palosanto hindú, arce estadounidense, bálsamos y caobas ecuatorianas. Foto: David Landeta / EL COMERCIO

Ese interés por conocer técnicas de construcción de los instrumentos musicales le llevó varias veces a Colombia, Perú, México. En suelo azteca conoció a Juan Pimentel, constructor de los primeros requintos para los tríos mexicanos, con quien compartió una gran amistad.

En España estuvo en los talleres de constructores famosos de la época como José Ramírez y Manuel Contreras. Con este último se hizo pasar como comprador y se ganó tanto su confianza que le contó su secreto sonoro: curvas las barras armónicas.

También estuvo en Holanda y Alemania, donde aprendió sobre el uso de materiales, las cualidades de cada madera y su proceso para transformarlos. A su regreso al país, experimentó con las maderas ecuatorianas.

Una vez que había adquirido lo mejor de sus viajes, se propuso construir en base a los modelos que había visto, sin embargo, el también constructor Domingo Esteso le aconsejó que diseñe su propia guitarra y no copie.

Luego de varios años de intentos, logró patentar su creación: la tapa radial armónica, similar a un abanico, que le proporciona a la guitarra un sonido concentrado, potente y sin necesidad de amplificación. Su estructura la componen ocho maderas de diferentes tamaños, cada una cumple con una calibración distinta: las más gruesas regulan los sonidos agudos y las más finas regulan los graves.

En este tiempo que Hugo está al frente de la construcción, implementaron uno de sus proyectos que no pudo realizar su padre en vida: un concurso nacional de requintistas juveniles, cuyo premio era un requinto Chiliquinga. El proyecto llegó a tener dos temporadas, se transmitió por televisión y motivó, además, la aparición de nuevos músicos interesados en las melodías tradicionales del país.

El trío Los Panchos de México se convirtieron en los mejores embajadores de la marca Chiliquinga. En una de sus giras por España, se relacionaron con los hermanos Manuel, Óscar y Raúl Quijano, quienes forman la agrupación Café Quijano. Desde hace dos años ellos tocan con instrumentos Chiliquinga.

Músicos colombianos como Dartagnan y Pablo Paz, o nacionales como el Trío Colonial utilizan en sus shows los requintos Chiliquinga. En el género pop, en cambio, músicos como Andrés Sacoto, Jessi Uribe, Andrés Cepeda y Daniel Uribe -guitarrista de Nicky Jam- también utilizan estas guitarras. Sacoto, de hecho, lo incorporó como auspiciante de su nuevo material discográfico.

El último proyecto en el cual están inmersos es una línea de instrumentos de escenario que sean cómodos de transportar para los viajes, para facilitar las giras internacionales.

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