22 de febrero de 2020 00:05

Hidroterapia, agua para el ejercicio y el relax

Trapecio y deltoides. La espalda es una de las partes que más se trabaja en la piscina. Foto: Paula Marqués, Kimberly González, Israel Hurtado de D.I.S Management; Fashion School by D.I.S; Fotos: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Trapecio y deltoides. La espalda es una de las partes que más se trabaja en la piscina. Foto: Paula Marqués, Kimberly González, Israel Hurtado de D.I.S Management; Fashion School by D.I.S; Fotos: Patricio Terán/ EL COMERCIO

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Evelin Caiza
Redactora (I)
caizae@el comercio.com

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Hace cinco años, un médico traumatólogo envió a Martha Rodríguez a rehabilitar su rodilla tras algunas intervenciones quirúrgicas, debido a una fuerte caída.

Dentro de ese proceso, le sugirió realizar hidroterapia para amortiguar el impacto de algunos de los movimientos. Rodríguez comenta que cuando esa parte de su cuerpo mejoró, no dejó de ir a la piscina porque para ella el agua le devolvió su salud y bienestar.

Hacer ejercicios en piscina no solo sirve como terapia de rehabilitación, sino que también ayuda a aumentar la condición física, relajarse y divertirse. Además, esta actividad no discrimina ninguna edad.

Para hacerlo hay que tomar en cuenta aspectos importantes, como ingerir comida mínimo una hora antes de ingresar al agua. También, llevar un traje de baño adecuado, de una pieza, para mayor comodidad y aclimatarse a la temperatura, con el fin de que no se produzca un choque térmico.

Deivy Sánchez, entrenador de musculación de Phisique Wellness Club, afirma que como en todo ejercicio hay que realizar un calentamiento previo, con el fin de preparar las partes del cuerpo.

Supinadores. El antebrazo, la muñeca y la mano cumplen una función de empuje en el agua. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Supinadores. El antebrazo, la muñeca y la mano cumplen una función de empuje en el agua. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

“El mayor beneficio de ejercitarse en la piscina es que se activan los grupos musculares y gracias a la presión del agua se queman más calorías, al igual que cuando se practica atletismo o halterofilia”, señala.

Ejercicios como pataleo, apertura y cierre de piernas y sentadillas trabajan el tren inferior y los abdominales. Mientras tanto, la apertura y cierre o elevación de brazos con implementos como mancuernas, esponjas o pesas intervienen en el tren superior, principalmente en la espalda.

Sánchez aclara que los implementos externos a la piscina, que se utilizan para ejercitarse fuera de ella, no son indispensables. No obstante, pueden resultar un complemento.

Otra de las funciones que el agua cumple es la de mantener la concentración del músculo, el equilibrio, la fuerza, la estabilidad y la uniformidad de todo el cuerpo. 

Tronco medio y superior Los brazos constituyen gran parte del movimiento dentro del agua. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Tronco medio y superior Los brazos constituyen gran parte del movimiento dentro del agua. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Esto se alcanza con la práctica de saltos y clavados, que en el caso de los principiantes se deben realizar bajo la supervisión de un entrenador.

Trabajar en pareja o en equipo dentro del agua es una buena idea, comenta Rodríguez. Para esto se puede usar al compañero como soporte, lo que generará mayor resistencia. Los ejercicios de rapidez como las atrapadas, ya sea corriendo o nadando, generan sudor y eliminan toxinas del cuerpo. Además, representa una actividad recreativa para divertirse y relajarse a la vez.

La duración y práctica del ejercicio dentro del agua dependerá del objetivo de cada persona. Se puede comenzar con 30 minutos diarios e ir subiendo la dosis hasta llegar a los 60 minutos al día.

El entrenador sugiere recordar que la actividad dentro del agua ayuda a mejorar el sistema cardiovascular y cardiorrespiratorio. Se deben acompañar las rutinas con una alimentación balanceada.

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