24 de agosto de 2018 00:00

Los guías se capacitaron para mejorar el turismo etnográfico

Los guías nativos del centro cultural Mushily recibieron una capacitación sobre técnicas de guianza.

Los guías nativos del centro cultural Mushily recibieron una capacitación sobre técnicas de guianza. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa
Redactora
(F - Contenido Intercultural)

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El inglés es el talón de Aquiles de los guías tsáchilas del centro cultural Mushily. Ellos reciben mensualmente entre ocho y 20 grupos de extranjeros en la comuna tsáchila Chigüilpe, ubicada en el kilómetro 7 de la vía a Quevedo.

Para comunicarse utilizaban el lenguaje de señas o llamaban a las agencias de viajes de Santo Domingo para que les enviaran un traductor. Eso los motivó a inscribirse en un curso para guías turísticos, en el que aprendieron inglés básico, técnicas para atender al cliente, entre otros.

Los guías de Mushily recibieron un certificado, reconocido por la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), el Ministerio de Turismo y la Prefectura de Santo Domingo de los Tsáchilas.

Ernesto Bernal, analista de turismo de la Dirección de Desarrollo Económico del Gobierno Provincial, aseguró que esas capacitaciones son la primera fase para potenciar las cinco rutas turísticas que hay en las zonas rurales.

En el caso de los tsáchilas, son integrantes de la ruta del Miya (gobernador, en tsa’fiki), en el que el turista realiza un recorrido por los museos etnográficos y conoce la historia, costumbres y tradiciones de la nacionalidad.

En el curso, que duró 28 horas, los nativos aprendieron sobre técnicas de guianza, animación turística y manejo de grupos, hospitalidad y servicio al cliente, buenas prácticas de higiene y manipulación de alimentos, uso de herramientas informáticas e inglés básico.

Durante un día a la semana, los tsáchilas debían dejar la comuna para asistir al curso en el centro de Santo Domingo.

Para la guía Tamara Calazacón, el taller con el que tuvo más afinidad fue el Wellcome tourist (inglés) porque le enseñaron palabras básicas, pero también a crear un texto en inglés con las explicaciones del recorrido, que se realiza en el proyecto turístico. La primera experiencia con turistas extranjeros la tuvieron en el feriado del 10 de Agosto.

Ahí recibieron a siete estadounidenses con los que hablaron en inglés y en tsa’fiki. Calazacón recuerda que con un poco de temor empezó a darles la bienvenida “Pudimos comunicarnos mejor. Igual hicimos señas cuando no recordabamos una palabra. Pero nos entendieron más y la experiencia fue más agradable”.

La guía turística Miriam Calazacón afirmó que el curso también les cambió la visión de cómo hacer turismo.

Ella es la encargada de manejar las redes sociales del centro cultural Mushily. En el curso aprendió a hacer transmisiones en vivo por las redes y a alimentar constantemente esas plataformas con fotos y mensajes, que comuniquen alegría. Sin embargo, para ella la mayor enseñanza radica en la planificación. Hasta antes del curso los guías recorrían las 12 estaciones de Mushily hasta con grupo de 30 personas. Ahora lo hacen con 10, para personalizar la atención al cliente.

Miriam señaló que aprendieron a que se debe escuchar las sugerencias de los turistas. Luego del recorrido, ella se acerca a los visitantes y les pregunta cómo fue su experiencia y qué deben mejorar.

Una de las observaciones es que se deben remodelar los servicios sanitarios. “Siempre está limpio, pero nos dicen que debemos darle más claridad”.

Así que con los ingresos que obtuvieron del último feriado (USD 800) van a colocar cerámica en las paredes y el piso para mejorar la estética del baño; en la parte exterior es una cabaña pintada con rayas negras y blancas en alusión al manpe tsanpa (falda tsáchila).

Otro de los cambios que aplicaron en el centro turístico luego de los cursos fue la implementación de una reunión semanal entre los guías para evaluar el trabajo y corregir errores en cuanto a la atención al cliente y al mantenimiento de las estaciones turísticas.

Otro aspecto que les benefició fue que aprendieron a manipular los alimentos y a darles una mejor presentación. Por ejemplo, en feriado le presentaron al comensal un ayampaco de pescado en una hoja de bijao y con el verde majado hicieron figuras y la presentación cambió totalmente. “Antes se presentaba tal cual como salía de la cocina, sin percatarnos de los detalles”.

Lizardo Suárez, presidente de la Cámara Provincial de Turismo, señaló que ese tipo de capacitaciones no solo sirven para mejorar la atención al cliente sino también para motivar al emprendedor a mejorar. “Mushily es un referente de un proyecto con altos estándares de calidad”.

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