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Las ganas de volver a vivir desafían al covid

En Londres, se levantaron las restricciones como el uso de la mascarilla y las reuniones. Pero hay personas que aún se protegen. Foto: Reuters

El pasado lunes 19 de julio, Inglaterra celebró el Freedom Day, día en que se levantaron la mayoría de las restricciones de la pandemia, con un importante porcentaje de la población vacunada, pero aún con niveles de contagio en ascenso.

Cadenas televisivas como ITV, Skynews y la BBC o populares rotativos como The Mirror y Daily Telegraph mostraban imágenes de jóvenes entusiastas bailando sin mascarillas en las discotecas y pubs de Camden Town en Londres, tomando cerveza del mismo vaso y abrazados, sin ninguna distancia de seguridad.

Esta apresurada señal de victoria, sin embargo, era interpretada por medios de otros países europeos como un salto al vacío, una apuesta sin medir las consecuencias.

En lugar de una victoria sobre la pandemia, Gran Bretaña se rendía ante el covid-19 más por el cansancio y el hastío a los encierros y la limitación de las libertades que por la retirada del virus en los hospitales.

El gesto era traducido como una actitud desafiante motivada por las profundas ganas de volver a la vida prepandémica, a pesar de las más de cuatro millones de muertes en el mundo y el latente temor de caer en una unidad de cuidados intensivos por el contagio.

Ese mismo día en varios puntos de Londres y el Reino Unido se vivieron fuertes protestas en contra de la cuarentena.
Y es que no solo la economía de la hostelería, los negocios fundamentados en el entretenimiento y el turismo ya no aguantan más.

La vida tiene que seguir incluso pese a los informes y noticias negativas que surgen sobre las nuevas variantes del SARS-CoV-2, como la Delta, cuyos estudios preliminares sugieren que no solo lo podrían contraer quienes están ya completamente vacunados, sino que además la podrían transmitir fácilmente.

El congresista republicano de los Estados Unidos, Kevin McKarthy, se rehusó esta semana a usar mascarilla al interior de la Cámara de Representantes luego de que el jefe de médicos del Capitolio insistiera en que los legisladores y sus asesores utilizaran el cubrebocas en lugares cerrados.

McKarthy entró en un intercambio verbal con la presidenta de esa Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, quien lo calificó inicialmente como “tonto”, para después retractarse y etiquetarlo como “poco sabio”.

Según el congresista republicano, es más probable que un rayo caiga sobre una persona completamente inmunizada, que ella llegue a la emergencia del hospital por el virus.

Sin embargo, el Centro de Control de Enfermedades recomendó nuevamente el uso de mascarillas en lugares cerrados por la alta transmisibilidad de la variante Delta, incluso entre personas vacunadas.

Más allá de dimes y diretes entre autoridades y políticos, en 40 de los 50 estados de la Unión Americana (sobre todo en las costas), los contagios por la variante Delta se han disparado hasta en un 300%, reportó esta semana la cadena NBC. Incluso en sitios con altos porcentajes de vacunación como Nueva York y California.

De hecho, en estos dos últimos estados, los gobernadores analizan la posibilidad de volver a exigir que el uso de mascarilla en sitios cerrados, y que los empleados del gobierno estatal solo puedan regresar al trabajo presencial si han sido vacunados o presentan un test negativo para el covid-19.

Estas medidas se toman cuando la vacunación en Estados Unidos se ha estancado. Si en meses pasados el país estaba entre las naciones que más rápido avanzaba en el proceso, actualmente el porcentaje de la población inmunizada no sube del 57%. Esta cifra la ha desplazado al puesto 42 de las naciones con mayor porcentaje de personas inoculadas.

Como incentivo, en Nueva York se paga USD 100 a las personas que aún no se vacunaron, para que se apliquen la primera dosis, según la NBC.

Este escenario un poco sombrío no ha impedido que la vida nocturna y el entretenimiento busquen retomar su espacio. El festival de música Lollapalooza tuvo lugar este fin de semana en Chicago, con aforo completo, sin distanciamiento ni uso de mascarilla. El único requerimiento era presentar el carné de vacunación o una prueba negativa.

Diez días después del salto al vacío del Reino Unido con el Freedom Day, los resultados no son tan desalentadores.
The Guardian publicó el viernes pasado un reporte en el que señalaba que, durante siete días consecutivos, los nuevos casos del covid-19 habían bajado, lo que no sucedía desde noviembre pasado. Es más, el último jueves, los contagios habían caído un 40% respecto a la semana anterior.

Pero el gobierno del número 10 de Downing Street, en el centro de Londres no canta victoria. Hay varios factores que podrían reflejar este descenso que tampoco es definitivo por el poco tiempo que ha pasado desde la medida.

El primero es que el Reino Unido podría estar alcanzando la inmunidad de rebaño, al ser uno de los países más vacunados (ver cuadro). Pero para que esta hipótesis se confirme, aún debe pasar mucho tiempo.

Otro factor es que se terminó el ‘Euro efecto’. Es decir, con el fin de la Eurocopa 2021, los británicos dejaron de reunirse en los pubs a ver los partidos y con ello bajaron los contagios.

Un tercer factor es que se hacen menos pruebas y muchos jóvenes no se hacen el test cuando tienen síntomas leves.

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