28 de abril de 2019 00:51

Galápagos necesita una mayor protección

Este barco fue detenido en la Reserva Marina de Galápagos en el 2017.

Este barco fue detenido en la Reserva Marina de Galápagos en el 2017. Foto: Cortesía

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Redacción Tendencias
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Galápagos es uno de los ecosistemas más preciados en el planeta. En sus aguas e islas viven miles de especies, algunas únicas en el mundo y que están en peligro de extinción.

Esta riqueza ha generado el interés de flotas pesqueras de todo el orbe, que tratan de explotar los recursos marítimos sin ningún control.

Hace unos días se denunció que 245 buques de pesca provenientes de China estaban anclados fuera del Parque Nacional y de la Reserva Marina de Galápagos, pero muy cerca de ella, lo que generó una alerta para las autoridades, que de inmediato desplegaron buques y aviones militares para evitar la pesca en la zona restringida. Por ahora, las autoridades informaron que los buques se movieron hacia el sur.

Sin embargo, el problema se centra en la movilidad de las especies, que salen fuera de la reserva para conseguir alimento y es allí cuando son atrapadas por las redes de los barcos que esperan pacientemente por su botín.

Estas especies son migratorias y viajan entre Costa Rica y Ecuador, por la cordillera de Cocos, una plataforma submarina donde consiguen alimentación.

Cientos de peces fueron atrapados de  forma ilegal en la zona de Galápagos.

Cientos de peces fueron atrapados de forma ilegal en la zona de Galápagos. Foto: Cortesía Armada

Según Alex Hearn, profesor e investigador de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), “la cordillera submarina de Cocos une a Galápagos con la Isla de Cocos. Los trabajos que hemos hecho durante los últimos 15 años muestran que tortugas marinas y diferentes especies de tiburón migran entre Galápagos y Cocos y usan esa cordillera. Cuando salen de la reserva marina de Galápagos, que tiene una extensión de 40 millas, tienen que nadar unas 300 millas hasta llegar a aguas protegidas de Isla de Cocos. No pasan por aguas internacionales sino de Ecuador y Costa Rica que no están protegidas. Ahí son vulnerables a la pesca”, explicó.

Desde el 2017 se han registrado más de 700 buques pesqueros chinos en esta zona de influencia, incluso en ese año se capturó al buque Fu Yuan Yu Leng, que había atrapado cientos de tiburones martillo.

Por ello, el viernes el vicepresidente Otto Sonnenholzner informó que se realizarán estudios para determinar si se amplía la Reserva Natural para garantizar un mejor control y evitar que las especies viajen sin protección.

En la zona del Pacífico donde están las Galápagos y la Isla de Cocos se forma un triángulo con la cordillera de Carnegie, que une a las ‘Islas Encantadas’ con el continente. Allí, según Hearn, existe un hueco de aguas internacionales que no tienen jurisdicción. “Ahí se meten las flotas internacionales, porque pueden hacerlo y nosotros no podemos decir nada aunque nos moleste. Hay que buscar mecanismos para mejorar la legislación de aguas internacionales”, aclaró el experto y docente.

Sin embargo, Jorge Carrión, director del Parque Nacional Galápagos (PNG), explicó que se han implementado varios controles en Galápagos para evitar la pesca. De hecho, existen alrededor de 330 guardaparques que están en actividad permanente. “Si tomamos en cuenta la extensión de la Reserva Marina de Galápagos, que son 138 000 kilómetros cuadrados, más 8000 kilómetros cuadrados del PNG estamos hablando de una extensión de aproximadamente 145 000 km². Esto corresponde a más del 50% de nuestro territorio nacional y esa es la responsabilidad que tenemos como parque nacional y de esos 300 guardaparques: salvaguardar”.

Incluso, el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, informó que el Comando Sur de Estados Unidos apoyará la gestión de control y vigilancia de la zona sensible de Galápagos. Así, se implementará un avión AWA para los sobrevuelos de vigilancia.

Esta ampliación de la reserva permitiría “minimizar la mortalidad de especies amenazadas, como la tortuga laúd, que está en un estado deplorable. No tendría un impacto económico fuerte sobre el sector pesquero porque la gran cantidad de atunes que es lo que busca la flota industrial está ubicada en el suroeste de Galápagos. Esta zona se convertiría en un santuario para estas especies”, puntualizó Hearn.

La mayoría de especies de Galápagos está en peligro de extinción, por lo que se requiere un mayor control del área.

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