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Expertos alertan sobre la necesidad de mejorar la detección de asteroides

Imagen referencial. El asteroide 2016 CO247 pasará a 7,4 millones de kilómetros de la Tierra. Foto: Pixabay

Imagen referencial. El asteroide 2016 CO247 pasará a 7,4 millones de kilómetros de la Tierra. Foto: Pixabay

Imagen referencial. Científicos piden mejores equipos de detección temprana de asteroides. Foto: Pixabay

Si bien parece improbable que impacte un asteroide de gran tamaño con la Tierra en los próximos cien años, los expertos exigen mejorar los sistemas de detección temprana ya que, cuanto más se tarde en localizar el peligro, más difícil será desviarlo.

“Mi principal preocupación es que la gente entienda que los impactos de asteroides pueden suceder con poca antelación”, alerta en una entrevista con Efe Tim Spahr, astrónomo de la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN).

Pese a lanzar un mensaje de “calma” por lo “atípicos” que son los impactos de grandes asteroides, Spahr recuerda que, con la actual tecnología, sólo podría ser desviada su trayectoria si se detecta entre cinco o diez años antes del impacto.

“Necesitamos aumentar el nivel de detección para estar alerta sobre cualquier riesgo potencial en escalas de tiempo con un margen de acción de más de diez años”, explica.

Esta preocupación fue debatida en una Conferencia de Defensa Planetaria que la Agencia Espacial de la ONU (UNOOSA), con sede en Viena, acaba de celebrar de forma telemática.

Imposible la prevención total

En este encuentro se simuló la detección, seis meses antes de su impacto, de 2021 PDC, un asteroide ficticio de cien metros de ancho que de impactar con la Tierra causaría unos seis millones de muertos en Europa Central.

“Un sistema de prevención total es imposible”, explica el astrónomo, que revela que la meta es aumentar el número de detecciones de asteroides y agilizar el seguimiento de sus órbitas para determinar su tamaño y el lugar de impacto.

“En la última década se han logrado muchos avances, en especial con la cooperación internacional. Estamos trabajando para tener mejores telescopios para poder descubrir más asteroides cada año”, señala Spahr.

Casos reales

Un caso opuesto al simulacro del 2021 PDC es el de Apofis, un asteroide real de 340 metros de ancho que, hasta el pasado marzo, se temía que pudiera chocar con la Tierra en 2068.

En el momento de su descubrimiento, en 2004, se calculó una probabilidad del 10% de que impactara en 2029, pero luego se precisó que en esa fecha pasaría unos 31 000 kilómetros de la Tierra.

El pasado febrero, el asteroide pasó lo suficientemente cerca de nuestro planeta para hacer nuevos cálculos de órbita. Según explicó a Efe Luca Conversi, director del Centro de Coordinación de los NEO de la ESA, la Agencia Europea del Espacio, ahora se sabe que tampoco habrá peligro cuando en 2068 vuelva a acercarse a la Tierra.

Los llamados NEO (Objetos Cercanos a la Tierra, en sus siglas en inglés) son asteroides que podrían acercarse a menos de 50 millones de kilómetros de la Tierra, un tercio de la distancia entre nuestro planeta y el Sol.

Actualmente la comunidad internacional tiene localizados unos 26 000 de esos objetos, aunque sólo un millar presenta alguna probabilidad de impacto.

En general, los expertos descartan el choque de un gran asteroide, como el que acabó con los dinosaurios, en al menos los próximos 100 años.

“A día de hoy sabemos que en los próximos 100 años no va a chocar contra la Tierra y lo hemos excluido de la lista de riesgo”, tranquiliza Conversi en referencia a Apofis, nombrado como el dios egipcio del caos.

Sin riesgos inmediatos

En las “listas de riesgo” de la ESA y la NASA sí figura el 2009 JF1, un asteroide de unos 13 metros que pasará cerca de la Tierra en 2022.
“Es pequeño”, reconoce Conversi, quien sitúa la probabilidad de choque en “una sobre 4 000” y no se muestra preocupado, ya que un objeto de ese tamaño “normalmente no causa muchos daños”.

Aún así, los expertos coinciden en la importancia de no relajarse y mejorar los sistemas de detección, ya que, tal y como mostraban en su hipótesis, los impactos de asteroides también pueden suceder con poco margen de reacción