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Estructuras, estilos y técnicas antiguas se abren para el turismo

La antigua piscina hoy está en desuso. Se observan claramente los elementos que sirvieron para sus construcción como la piedra llamada ‘de los Andes’ por los nativos. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

La antigua piscina hoy está en desuso. Se observan claramente los elementos que sirvieron para sus construcción como la piedra llamada ‘de los Andes’ por los nativos. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

La antigua piscina hoy está en desuso. Se observan claramente los elementos que sirvieron para sus construcción como la piedra llamada ‘de los Andes’ por los nativos. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

El estilo constructivo republicano, los jardines amplios y los campos de la Hacienda Totorillas, situada a 10 minutos de Guamote, en Chimborazo, son uno de los atractivos turísticos más promocionados de ese cantón.

Antes, en esa misma hacienda, la gente indígena de ese sector era explotada en el trabajo agrícola, pero hoy las tierras son de beneficio comunitario. La infraestructura antigua se ofrece para el alojamiento de turistas y para la realización de capacitaciones, talleres y conferencias.  

Mientras que los campos se aprovechan para emprendimientos productivos como crianza y venta de especies menores, elaboración de productos lácteos, jardines de plantas medicinales… también en otros espacios se realizan estudios para el mejoramiento de la agricultura y la recuperación de variedades nativas.

Pero lo que más llama la atención de los visitantes es la elegancia de los detalles arquitectónicos de la hacienda que fue edificada en 1924. Sus primeros propietarios la denominaron La Pastoriza, como un recuerdo de la esposa del hacendado.

Un antiguo portón hecho con columnas de piedra tallada da testimonio de sus primeros dueños. Los pilares están tallados sobre lo que los nativos llaman piedra de los Andes, que se podía encontrar fácilmente en los páramos, por lo cual se utiliza en casi todas las construcciones antiguas desde la época de los incas.

El jardín principal tiene piletas y una distribución simétrica que, desde la parte alta, se observa la figura de una flor. Pero lo que más llama la atención es una antigua piscina construida para el esparcimiento de los hijos, sobrinos y nietos de los dueños.

Está hecha con muros de piedra, graderíos y ubicada en la parte central del jardín. Aunque actualmente no se utiliza debido al clima gélido, es quizás una de las piscinas más antiguas que se conservan intactas en la provincia.

La infraestructura tiene capacidad para alojar a 50 personas. En la parte posterior, donde antiguamente había caballerizas, se adecuaron cabañas de hospedaje de estilo rústico, levantadas con las técnicas ancestrales. Cada una tiene un salón y una chimenea para conservar el calor.

En la casona antigua se adecuó el comedor y dos auditorios para eventos sociales. La hacienda es propiedad del Municipio de Guamote. Esta entidad prevé continuar con su restauración y promocionar más paquetes turísticos para promover el emprendimiento comunitario.

Las visitas cuestan entre USD 30 y 70, dependiendo de las actividades que los turistas escojan realizar. Se ofrecen recorridos por los campos y compartir la experiencia en los huertos con los nativos. Los visitantes pueden, por ejemplo, ‘cosechar’ su propio desayuno. También hay tours, caminatas y cabalgatas por los bosques de la hacienda y un recorrido que, incluso, llega a las lagunas de Atillo.

Intercultural

La Hacienda Totorillas está a 10 minutos de Guamote, Chimborazo. Es de beneficio comunitario.