10 de marzo de 2020 00:00

Las especies invasoras ocupan las zonas agrícolas de Galápagos

La agricultura se desarrolla en las zonas altas de las islas pobladas de Galápagos. Estas están fuera de las áreas protegidas del archipiélago. Foto: cortesía Gonzalo Rivas

La agricultura se desarrolla en las zonas altas de las islas pobladas de Galápagos. Estas están fuera de las áreas protegidas del archipiélago. Foto: cortesía Gonzalo Rivas

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Isabel Alarcón
Redactora (I)

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Las zonas altas de Galápagos son consideradas sitios claves para detener el aumento de especies invasoras y para fomentar la productividad en el archipiélago. Las cuatro islas pobladas tienen espacios que han sido designados para la agricultura, pero uno de los mayores problemas es que se conoce poco sobre su distribución.

Una reciente investigación, liderada por Francisco Laso, analiza el uso del suelo en las zonas que están fuera del Parque Nacional Galápagos y su importancia para el área protegida. Mediante el uso de imágenes satelitales de alta definición y drones, los investigadores crearon esta nueva herramienta para determinar qué tipo de vegetación predomina.

El estudio, publicado en Remote Sensing, revela que las plantas invasoras ocupan el 28,5% de las 25 261 hectáreas que corresponden a zonas agrícolas. A estas les siguen los pastizales (22%), vegetación nativa (18,6%), cultivos de alimentos (18,3%) y suelo mixto y plantas pioneras (11,6%).

Gonzalo Rivas, profesor e investigador de la Universidad San Francisco de Quito y del Galapagos Science Center, explica que uno de los problemas de las zonas dominadas por especies invasoras es que estas se convierten en semilleros.

Hay áreas ocupadas por mora donde los pinzones acuden a alimentarse. Al hacerlo, las aves después depositan las semillas en otros lugares. Esto permite que la mora se siga extendiendo hacia otros sectores de la isla. Si se eliminan estas zonas, se reducirá también el riesgo sobre el área protegida.

Rivas, quien también participó en el estudio, dice que este 28,5% relacionado a la presencia de especies invasoras es un porcentaje con el cual todavía se puede trabajar para evitar que la problemática aumente.

Los datos demuestran que Galápagos está en los inicios de la etapa conocida como “de invasión”, a diferencia de otros lugares similares en el mundo como Hawái. Allí, el conflicto ya es evidente. Estas plantas poco a poco continúan desplazando a la vegetación nativa.

Un estudio previo demuestra que entre las especies invasoras que más área ocupan en Galápagos están la guayaba común, el cedro y la mora. La guayaba es la más antigua y está presente en 4 959 hectáreas de la zona destinada a la agricultura.

La investigación sugiere que las actividades productivas pueden ser un aporte para fomentar la conservación en las zonas que están fuera del PNG. Los terrenos que han sido abandonados en las últimas décadas se han convertido en áreas vulnerables a las invasoras, que crecen rápidamente en ambientes alterados.

Por eso, Rivas explica que es necesario dar un uso adecuado a estas zonas ubicadas en las cuatro islas pobladas de Galápagos. Si se emplean prácticas amigables con el ambiente, esta actividad puede ayudar a restaurar las áreas afectadas. Además, permitiría reducir el ingreso de nuevos productos y comida a las islas.

La agroecología, en la que se utilizan parches con especies nativas y se eliminan los pesticidas, es una opción para el desarrollo productivo en las islas. También se puede hacer un manejo sostenible de la ganadería en las zonas altas.

El investigador dice que uno de los hallazgos más sorprendentes de esta investigación es que aún existen grandes áreas de bosques nativos en los exteriores del área protegida. Esto es importante porque ayuda a las autoridades a establecer planes de manejo.

Danny Rueda, director del Parque Nacional Galápagos, coincide en que motivar la producción agrícola es beneficioso para la conservación de Galápagos. El cultivo de productos en las áreas autorizadas para esta actividad puede ayudar a evitar la llegada de otras especies invasoras. En algunos casos, estas ingresan a las islas con los productos importados del continente.

Estas prácticas en Galápagos deben seguir los conceptos de conservación y aplicar métodos de producción que eviten perjudicar a las especies de fauna y flora asociadas al sector agrícola.

Rueda dice que es importante tener un manejo adecuado en todo el Archipiélago, ya que en ocasiones las invasoras salen de las zonas de cultivos y llegan a las áreas del parque. En otros casos se extienden desde las zonas protegidas hacia las áreas agrícolas.

El Director del PNG explica que la mora y la guayaba son las principales amenazas en el ámbito de la flora invasora. Ambas especies están priorizadas en los programas de investigación del parque.

En los dos casos se hacen controles específicos en zonas de alto valor ecológico, sobre todo para que no causen daños en las áreas de anidación o de alimentación de tortugas y aves.

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