30 de September de 2010 00:00

El pasillo trasciende las generaciones

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Redacción Espectáculos

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Juan Fernando Velasco ha dado nuevos bríos al pasillo ecuatoriano. Con su álbum ‘Con toda el alma’, una recopilación de 11 temas que abordan ese género, el cantautor ha logrado que el pasillo vuelva a sonar con fuerza en las radios locales.

Esa nueva producción también le dio una nominación en el Grammy Latino. Pero sobre todo, hizo que los jóvenes entonaran los temas que alguna vez interpretó Julio Jaramillo, uno de los mayores exponentes del género.

Entre los temas están Guayaquil de mis amores, en el que también suena la voz del cantautor Daniel Betancourth.

El compositor de Seductora catalogó a esa experiencia como “maravillosa, pues la intención de esa producción fue acercar el pasillo a la juventud”.

Han pasado 200 años desde que el pasillo apareció en el país y ese género musical todavía sigue vivo. El pasillo arribó a estas tierras en el siglo XIX y con el tiempo se convirtió en un símbolo del nacionalismo. Al igual que lo es Julio Jaramillo Laurido. Así lo considera Víctor Hugo Quishpe, director de noticias de la radio La Poderosa, en su dial 14.90 AM.

‘J J’, como conocían al cantautor, caló hondo en el corazón de los ecuatorianos y es por eso que en honor a él se celebrará mañana el Día del Pasillo ecuatoriano. Esto se realiza debido a un decreto presidencial dictado por Sixto Durán Ballén en 1993. El 1 de octubre, Jaramillo debía cumplir 75 años de edad.

Él, junto a su hermano Pepe Jaramillo, fueron los precursores de ese género musical. Al primero lo apodaron el ‘Embajador del Pasillo’, mientras que Pepe fue considerado el ‘Señor del Pasillo’.

Los apodos se debieron a que ‘J J’ internacionalizó la música nacional, mientras que Pepe lo hizo localmente. “Pepe tenía una voz sin igual, pero su miedo a viajar en aviones le impidió llevar su música a otros países”, dijo Quishpe.

Eso no sucedió con Julio, que fue reconocido en América Latina por interpretar géneros como el valse, ranchera, bolero, yaraví...

Sin embargo, antes de ellos, el pasillo se difundió en el país con los temas interpretados por Los Brillantes, Los hermanos Miño Naranjo, Carlota Jaramillo y el dúo Benítez y Valencia.

Estos últimos fueron unos de los primeros en interpretar Guayaquil de mis amores, conocido pasillo que realza la belleza de esa ciudad. Después lo hizo ‘J J’. Pero el tema que inmortalizó su nombre fue Fatalidad, su primer éxito grabado con J. D. Feraud Guzmán.

Así lo recuerda su nieto Christian Jaramillo, conocido en el mundo de la música como el ‘Heredero de J J’. “Ese fue el primer tema que grabó mi abuelo y el que catapultó su nombre”.

Con ese pensamiento concuerda Jorge Espinel, director de noticias de Radio El Sol. “Julio Jaramillo es sin duda el mayor representante de la música nacional. Su Nuestro Juramento también es un ícono dentro de su extenso repertorio musical”.

Según Quishpe, el pasillo ha perdurado en el tiempo por el contenido de sus canciones. “Muchos tildan a la letras de los pasillos de lloronas, pero no es cierto. Si uno las analiza atentamente, cada estrofa es un poema”.

El ‘Heredero de JJ’ concuerda con ello y además añade que para hacer pasillo es necesario estudiar para no improvisar.

Como homenaje al Día del Pasillo, varios interpretes de ese género cantarán mañana, desde las 18:30, en el teatro Ágora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

El aguacate

Tú eres mi amor, mi dicha y mi tesoro

mi sólo encanto y mi ilusión.

Ven a calmar mis males

mujer, no seas tan inconstante

no olvides al que sufre y llora

por tu pasión.

Yo te daré, mi amor, mi fe

todas mis ilusiones tuyas son

pero tú no olvidarás al infeliz

que te adoró, al pobre ser

que un día fue tu encanto,

tu mayor anhelo y tu ilusión (...).

Guayaquil de mis amores

Tú eres perla que surgiste; del más grande e ignoto mar, y si al son de su arrullar, en jardín te convertiste; soberana en sus empeños, nuestro Dios formo un pensil

con tus bellas Guayaquil;

Guayaquil de mis ensueños.

Si a tus rubias y morenas, que enloquecen de pasión, les palpita el corazón, que mitiga negras penas, con sus ojos verdes mares, o de negro anochecer, siempre imponen su querer, Guayaquil de mis cantares.

Porque tienes las princesas, que fascinan al mirar y que embriagan al besar, con sus labios de cerezas, te reclamo las dulzuras con que anhelo yo vivir, para nunca más sufrir; (...)

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