11 de September de 2010 00:00

Daniel Sarcos no teme reírse de sí mismo en un escenario

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Redacción Espectáculos

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La vida está hecha de casualidades. Y basta aprovechar una sola oportunidad para cambiar su rumbo. Eso es lo que Daniel Sarcos dejó claro en la función del jueves de ‘Mi vida no es tan sensacional’, su monólogo en formato de stand up comedy .El ecuatoriano Daniel Machado, ‘El Jack’, preparó al público para recibir a Sarcos. Hizo allí un breve monólogo en donde invitó a dos chicas del público a participar en una parodia sobre el marchista Jefferson Pérez. Minutos después presentaba al actor venezolano que en Ecuador conduce el programa ‘El familión Nestlé’. Sarcos entró con energía al escenario, y una supuesta llamada telefónica interrumpió su charla con el público. Le prometía a su madre que intentaría hacer carrera cantando en Ecuador, ya que en Venezuela no lo había logrado. Ese fue apenas el punto de partida para mostrar en clave humorística cómo había sido su vida desde el momento en que nació y era “demasiado blanco para ser guajiro, y demasiado negro para ser blanco”.Vino de una mezcla europea y americana y dice haberse salvado por muy poco de llamarse Moctezuma Sarcos. Terminó por ser Daniel Enrique. Aunque es un reconocido personaje de la televisión latinoamericana, cuenta que ha vivido ingeniándose para que la gente lo vea “con esa cara de guajiro”. En ‘Mi vida no es tan sensacional’, Sarcos vuelve la vista a las anécdotas de su vida, y las mezcla con elementos fáciles de recordar para el público ecuatoriano: personajes de TV como Alfonso Espinosa de los Monteros o Roberto Angelelli, cantantes como Fausto Miño o Delfín Quishpe, o artefactos tecnológicos del pasado como el desaparecido Betamax o el Atari.Así, la gente se reconocía en sus historias de fan de Menudo o Guillermo Dávila (ex esposo de su actual esposa, Chiquinquirá Delgado) y de adolescente en pleno despertar hormonal, a la caza de su primer... amor. Sarcos usa tres vestuarios distintos mientras cuenta por qué, aunque la gente vea a un hombre divertido y casi perfecto en la pantalla, él es un hombre común igual que el resto. Después de haber hecho ‘castings’ musicales y para televisión, tuvo que enfrentar que le cerraran las puertas y que le dijeran que “aguantaba” para radio pero que no tenía futuro en la TV. “En la vida hay que aprender a perderlo todo, para empezar a ganar” decía, y fue así como en el camino hacia sus sueños se convirtió en el príncipe del jardín de infantes, el rostro de ‘Súper sábado sensacional’ y un actor y presentador al que no le da miedo reírse de sí mismo.

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