6 de febrero de 2020 00:00

El artista Enrico Cargnino exalta temple visinario de lo abstracto

Enrico Cargnino en montaje de su muestra en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

Enrico Cargnino en montaje de su muestra en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor (I)
agarciav@elcomercio.com

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Un delgado tubo de aluminio forma una suerte de garabato “estelar” que simula la espiral de una galaxia en el techo de la sala polivalente del Museo Municipal de Guayaquil. Sobre esa estructura el artista italiano Enrico Cargnino colgaba una tarde reciente esculturas en polifón y fibra de vidrio que materializan en tres dimensiones las mismas formas abstractas de sus pinturas.

Se trata de cuerpos alargados, coloridos e indefinidos, a menudo con un volumen sensual, que el artista extrae de formas orgánicas y biológicas. “La espiral del techo es como un dibujo y las formas son instrumentos puros, fragmentos de elementos de la naturaleza que conviven en mi obra”, explicó Cargnino.

Una obra de instinto surrealista que según dice el artista pretende evocar desde lo más pequeño y atómico, “hasta lo estelar y galáctico”. La exposición ‘Latitud 2°12’ y Longitud 79°54’' -las coordenadas de Guayaquil- será inaugurada la noche de este jueves 6 de febrero y permanecerá abierta todo el mes de febrero del 2020. 

La muestra la integran una docena de pinturas -una de ellas con 15 lienzos de pequeño formato- y dos instalaciones flotantes. Los espectadores tendrán que alzar la vista para apreciar también dos pinturas que colgaran boca abajo del techo “en un juego de interrelación espacial con el público”.

La combinación de fragmentos de diversa índole terminan por evocar formas humanoides en pinturas que se mueven entre colores ocres y oscuros hasta una paleta más estridente. “Mi obra es una mezcla entre la figuración y lo abstracto, porque estoy representando fragmentos del mundo mineral y vegetal, de flores por ejemplo, pero también de animales y humanos, al tiempo que estoy indagando en el espacio”, sostuvo Cargnino, que asume su trabajo como un “artesanado poético”.

Una poética que ha desarrollado tras 30 años de evolución, desde sus inicios como pintor figurativo. “Comencé en la adolescencia, llegué a pintar de manera bastante clásica, tenía esta capacidad de dibujo, pero dibujar es un concepto matemático que cualquiera puede aprender”, sostiene.

El italiano reivindica a la abstracción como un lenguaje sugerente y visionario. “La fotografía ya resolvió el problema de la figuración y creo que se necesita ir más allá, indagar en uno mismo, en un concepto de espiritualidad más alto”, dice.

Cargnino obtuvo una mención de honor en la Bienal Internacional de Pintura de Guayaquil en el 2018. El año pasado abrió su primera exposición individual en la ciudad, en el Museo Luis A. Noboa Naranjo.

La exhibición del Museo Municipal cuenta con el apoyo de la Fundación Bellas Artes Ecuador. En otra instalación con tubos de aluminio en espiral, que alude a un átomo, colgará 28 pequeñas piezas de artistas ecuatorianos, esculturas y pinturas trabajadas en formas volumétricas.

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