14 de marzo de 2019 00:00

Las pepas de sambo se convierten en un ‘snack’ con este emprendimiento

Un emprendimiento cayambeño se conecta con agricultores para comprar semillas de esta planta. Después las procesa y vende a distribuidores de todo el país.. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Un emprendimiento cayambeño se conecta con agricultores para comprar semillas de esta planta. Después las procesa y vende a distribuidores de todo el país.. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Ana Cristina Alvarado
Redactora
(F- Contenido Intercultural)
aalvarado@elcomercio.com

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Hace 15 meses, el ingeniero en diseño industrial Miguel Gutiérrez arrancó con el emprendimiento Kawsay Snack, que tiene el objetivo de revalorizar la semilla de sambo a través de una presentación y un enfoque comercial.

El sambo es un fruto que ha sido usado de forma extensa desde la época preincaica, debido a su facilidad de cultivo y propiedades alimenticias. En las familias ecuatorianas, su consumo es tradicional. De este producto se desprenden recetas de dulce y de sal.

Una vez aprovechada la pulpa, quedan las pepas, que al ser tostadas pueden ser consumidas solo con sal. En los mercados, es común encontrar semillas de sambo en pequeñas bolsas plásticas, pero hasta ahora no habían llegado a los supermercados.

Gutiérrez empezó su trabajo primero haciendo conexiones con los productores. Cuenta que sus principales proveedores son personas de la tercera edad, pues el cuidado de la planta es sencillo, aunque extraer las pepas y hacerlas secar es un trabajo minucioso.

Miguel Gutiérrez tuesta pepas de sambo. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Miguel Gutiérrez tuesta pepas de sambo. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.


Desde el sur del país le llegan costales de semillas secas cada semana, pero también está empezando a trabajar con agricultores de su localidad. Para ello se alió con germinadores que le entregan a Gutiérrez plantas pequeñitas de sambo para que él, a su vez, las entregue a los agricultores.

Ocho meses deben transcurrir para obtener un sambo maduro, momento en el que se abre la fruta y se extraen y pelan manualmente las semillas.

El siguiente paso fue desarrollar una fórmula que sea atractiva al paladar. Tardó cinco meses hasta lograr la cantidad de humedad y sal exactas, para poder replicarlo en adelante. En ese momento sacó la primera presentación: bolsitas de 16 g que empezó a vender en las tiendas, minimercados y locales de bizcochos de Cayambe y sus alrededores.

El reto que se planteó Gutiérrez fue llegar a las cadenas de supermercados nacionales y lo logró, desde diciembre de 2018, con la presentación de 70 g en funda doypack sellable.

Su producto tiene ahora dos sabores disponibles: pepas de sambo saladas y condimentadas con romero y ají. Gutiérrez seguirá trabajando en nuevas fórmulas, asegura.

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