6 de mayo de 2018 00:00

Ecuador se une a la tarea de reemplazar el plástico

Uno de los ejes de acción de la iniciativa Limpieza Costera en Galápagos, entre enero y marzo, fueron las jornadas de remoción de desechos. Foto: cortesía.

Uno de los ejes de acción de la iniciativa Limpieza Costera en Galápagos, entre enero y marzo, fueron las jornadas de remoción de desechos. Foto: cortesía.

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Isabel Alarcón
Redactora (I)
ialarcon@elcomercio.com

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La lucha contra el plástico se intensifica en el mundo. Las medidas para prevenir su ingreso a zonas como Galápagos, la exigencia de un pago extra al pedir bolsas de este material en los supermercados o la búsqueda de formas para lograr su destrucción son algunas de las acciones que se están implementando a escala local e internacional.

Los sorbetes son uno de los plásticos a los que se han dedicado campañas en restaurantes y sitios de comida para generar conciencia sobre su uso. Desde el 22 de mayo del 2018, a las islas ecuatorianas se prohibirá el ingreso y la utilización de este producto.

La medida abarca otros tres artículos desechables. Desde el 21 de junio la restricción aplicará para el uso de fundas tipo camiseta, desde el 21 de julio no se permitirán los recipientes de espumaflex, y desde el 21 de agosto ya no habrá bebidas envasadas en botellas no retornables en el Archipiélago.

Para Juan Pablo Muñoz, investigador y Coordinador de Ciencias del Galápagos Science Center de la USFQ y la Universidad de Carolina del Norte, este es un primer paso para combatir a esta problemática. Según Muñoz, alrededor de 20 especies del archipiélago han sido afectadas por la ingesta o el enredo con este material.

Las tortugas marinas por lo general se quedan atrapadas en el plástico, algunos albatros han sido encontrados con sus estómagos llenos de este material y los pinzones en ocasiones usan los restos que encuentran botados para utilizarlos en sus nidos.

La normativa vigente que restringe el consumo de plásticos de un solo uso en la región insular fue emitida hace tres años, pero no había sido implementada hasta el momento.

Aunque el reemplazo del plástico puede sonar como una tarea difícil, para Muñoz es necesaria y posible. Los sorbetes pueden ser reemplazados por otros metálicos, las fundas pueden ser cambiadas por bolsas de tela y las botellas por envases retornables, como se utilizaba en el pasado.

Para lograr su implementación, dice Muñoz, es necesario aplicar campañas de educación y enfocarse en los controles y sanciones respectivas.

Lorena Tapia, ministra Presidenta del Consejo de Gobierno de Galápagos, explicó, durante la presentación de esta iniciativa, que están trabajando con el sector privado en una ruta para el reemplazo de estos productos y la idea es incentivar la producción local.

Luis Suárez, director de Conservación Internacional Ecuador, informa que, además de la restricción, se está trabajando en la iniciativa Limpieza Costera junto con el Ministerio del Ambiente, el Parque Nacional Galápagos y la Fundación Coca- Cola de Ecuador.

En Galápagos se han recolectado basura y derivados del plástico. Entre los objetos están botellas, carpas, e incluso llantas de camiones y autos livianos. Foto: cortesía.

En Galápagos se han recolectado basura y derivados del plástico. Entre los objetos están botellas, carpas, e incluso llantas de camiones y autos livianos. Foto: cortesía.


Durante los tres primeros meses de este año se recolectaron 22 toneladas de desechos en las islas, incluyendo sitios remotos y áreas submarinas.

Lo más preocupante, dice, es que la mayor parte de esta basura no se origina en Galápagos. Las etiquetas en los desechos evidencian que vienen desde Asia a través de la corriente de Cromwell, otras desde Perú y Chile por la corriente de Humboldt y desde Centro América y Colombia.

Para disminuir las ocho millones de toneladas métricas de plástico, que se estiman ingresan al mar cada año, en otros países de la región se han implementado desincentivos económicos.

En Perú, esta semana se anunció la iniciativa del Gobierno para restringir gradualmente el uso de bolsas plásticas pequeñas y obligar a los supermercados a vender las de mayor tamaño, en lugar de entregarlas gratis.

En ciudades como Buenos Aires, Argentina, el cobro de las fundas en los comercios se implementó desde el 2012. Desde el 2017 empezó a regir la prohibición para su entrega. En países como Irlanda, la medida se empezó a implementar desde el 2002. El consumo de bolsas cayó en un 90%.

Para Muñoz, un segundo paso es enfocarse en los empaques de los alimentos, que también son fabricados con este material.

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