11 de agosto de 2019 00:00

Ecuador se enfoca en el estudio del águila andina

El águila andina habita desde los 1 500 a 3 000 metros sobre el nivel del mar. Foto: Jaime Culebras, Anahí Hidalgo, Fabricio Narváez y Sebastián KohnSClB

El águila andina habita desde los 1 500 a 3 000 metros sobre el nivel del mar. Foto: Jaime Culebras, Anahí Hidalgo, Fabricio Narváez y Sebastián KohnSClB

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Isabel Alarcón
Redactora (I)
ialarcon@elcomercio.com

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Investigadores ecuatorianos trabajan con especialistas de la región para monitorear a la especie. El país cuenta con el número más alto de nidos de esta ave en el mundo. 

Ecuador es uno de los cinco países del mundo donde todavía habita el águila andina. Esta especie, desconocida para muchos, se encuentra en peligro crítico de extinción y se calcula que existen solo 1 000 de estas aves en la actualidad.

Aunque las amenazas para estos animales persisten, los esfuerzos locales han permitido identificar 23 nidos hasta el momento. Esto convierte a Ecuador en el país con mayor número de lugares de anidación en el mundo y se espera que la cifra aumente.

Fabricio Narváez, miembro de la Fundación Cóndor Andino, explica que la situación de esta ave motivó al equipo a iniciar el monitoreo de los nidos en el 2017. A partir de este momento, empezaron el recorrido por todos los sitios históricamente asociados con el águila andina en el país. Con la ayuda de Tomás Rivas, investigador de aves rapaces en Chile, se empezó una campaña intensiva, que les permitió encontrar seis nidos en un mes.

Además, el 29 de julio de este 2019 se logró colocar el primer rastreador satelital a un polluelo de esta especie en el país. El nido, ubicado en Pichincha, ha sido monitoreado desde el año pasado.

Sebastián Kohn, director ejecutivo de la Fundación Cóndor Andino e investigador del Proyecto de Conservación e Investigación del Águila Andina en Ecuador, explica que todo el proceso de colocación del rastreador tomó más de 12 horas y fue un esfuerzo que incluyó a diferentes especialistas y a investigadores internacionales.

Santiago Zuluaga, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet), llegó al país para realizar este procedimiento, debido a su experiencia en marcación y trabajos de altura. Zuluaga escaló al nido y fue el encargado de bajar al pichón en una bolsa que lo mantuvo inmóvil, sin estropear sus plumas.

Al pie del árbol, la veterinaria Anahí Hidalgo tomó las muestras y medidas necesarias. Después, Luis Gualotuña ayudó en el manejo del águila y Kohn se encargó de la colocación del rastreador tipo mochila. Este artículo, donado por Geotrack a The Peregrine Fund, permitirá obtener más datos sobre la especie y no causa daños al animal. También se le colocó un anillo en la pata para identificarlo.

Estas iniciativas son parte de un proyecto que une a Ecuador, Perú, Colombia, Bolivia y Argentina, Kohn explica que este pichón es la séptima ave de la especie marcada en la región. El programa también está enfocado en analizar la percepción de las personas sobre el águila andina. La idea es lograr que se reduzca el conflicto que existe entre los humanos y esta especie, ya que es común que estos animales mueran a manos de los humanos. Narváez explica que, por lo general, las personas ven a estas aves como una amenaza para su ganado. Lo más preocupante es que los ejemplares juveniles son los más propensos a morir por estos ataques.

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