16 de febrero de 2020 00:00

La distribución geográfica de coyotes crece

Imagen referencial. Estos animales prefieren las zonas despejadas para poder cazar. Foto: EFE

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Redacción Tendencias
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tendencias@elcomercio.com

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Los coyotes cada vez ganan más espacio en el mundo. La deforestación y su gran capacidad de adaptación han permitido que estos animales puedan expandir su rango de distribución y, si la situación continúa como hasta el momento, podrían llegar a los países de América del Sur.

Un estudio de los investigadores James W. Hody y Roland Kays, publicado en la revista Zookeys, revela cómo ha sido la expansión del hábitat de estos animales. Hace 100 años, las poblaciones de coyotes se extendían solo desde el oeste de Canadá hasta México. Poco a poco, estos animales se han desplazado hacia el sur. En los años 90, colonizaron la costa este de Estados Unidos y en el 2010 cruzaron el Canal de Panamá.

Ahora, una de las mayores preocupaciones de los científicos es que atraviesen la región de la selva de Darién y lleguen a Colombia. Stella de la Torre, profesora e investigadora del Colegio de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad San Francisco de Quito, explica que estos animales se destacan por su inteligencia y su habilidad para adaptarse a cualquier tipo de hábitat.

A esto se suman factores externos como la pérdida de cobertura vegetal y el aumento de zonas agrícolas. Las áreas abiertas benefician a los coyotes, ya que pueden atrapar fácilmente a sus presas. Durante estos años, el aumento de la deforestación ha ocasionado que se despeje el camino para que sigan avanzando. La selva de Darién aún está considerada en buen estado, por lo que los especialistas tienen la esperanza de que no logren atravesarla.

En esta zona se encuentran otros depredadores que podrían ser un obstáculo para la colonización de los coyotes. De la Torre explica que la llegada de estos animales a esta zona del continente puede tener varias consecuencias.

Aunque es difícil predecir lo que podría ocurrir, se espera que compitan por comida con los depredadores locales como los zorros de páramo. Estos últimos ya están amenazados por la presencia de perros ferales; con la llegada de los coyotes se sumaría una nueva amenaza.

El alimento disponible para los grandes mamíferos empezaría a disminuir y la presencia de estos animales podría representar una presión adicional para las especies nativas. Los coyotes también podrían depredar a los animales endémicos. De la Torre dice que la dieta de estos animales es flexible, por lo que podrían adaptarse a comer lo que esté a su alcance.

La investigación publicada en Zookeys revela que otro factor que habría ayudado en la evolución del coyote es la hibridación. En algún momento durante su camino, estos animales, al parecer, se aparearon con lobos o perros ferales. Sus descendientes desarrollaron características que les permiten adaptarse fácilmente a nuevos lugares y conquistarlos.

De la Torre explica que se ha encontrado evidencia genética de esta hibridación, pero no significa que sea una nueva especie. Algunos de los genes de los perros, que les permiten digerir carbohidratos, podrían haber pasado a los coyotes y esto les daría una nueva ventaja sobre otros carnívoros que habitan en América del Sur.

Esta capacidad de digestión permitiría que la dieta sea más amplia y, si hubiese escasez de alguna presa animal, podrían suplir sus necesidades con carbohidratos de origen vegetal. Según la investigación internacional, la hibridación con los lobos habría ocasionado que los coyotes ahora sean más grande. A esto atribuyen su rápida expansión por el noreste de Estados Unidos.

De la Torre dice que los humanos, al cazar o matar a los grandes mamíferos del planeta, también han contribuido con el avance de los coyotes, ya que han eliminado a los depredadores naturales de estos animales. Hasta el momento no se conoce de otra especie que ha logrado expandir su rango de distribución de la misma forma que los coyotes. La investigadora cuenta que un ejemplo de adaptación es el gorrión europeo. Esta ave fue introducida a Chile y poco a poco siguió avanzando por toda la zona de Los Andes, hasta llegar a Ecuador.

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