25 de septiembre de 2019 17:20

Diego Oquendo cala en la intimidad del ser humano en su nuevo libro de cuentos ‘Los pájaros prefieren volar en la tierra’

La nueva obra de Diego Oquendo ya se encuentra disponible en el Centro de Publicaciones de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

La nueva obra de Diego Oquendo ya se encuentra disponible en el Centro de Publicaciones de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

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Karol Noroña
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La pluma de Diego Oquendo no le teme al dolor; imprime esperanza. Indaga en los recovecos de la humanidad: sus ambiciones, sus más profundos deseos y su inacabable anhelo de libertad. Minucioso en los detalles, riguroso con el lenguaje, el periodista, abogado y escritor libera en 12 cuentos que componen su nuevo libro ‘Los pájaros prefieren volar en la tierra’, narraciones livianas que calan en los mundos emocionales del ser humano.

Aunque Oquendo es ya un consagrado ícono del periodismo ecuatoriano, habita en él una sensibilidad lírica que comenzó a cultivarse entrado a la adolescencia. Fue cuando tenía 13 años –lo dice el escritor antes de iniciar los relatos- que bosquejó su primera “primicia editorial”. Él, que asistía al primer curso del Colegio Nacional Juan Pío Montúfar, en Quito, creó ‘Taita José’, una ficción que le valió el premio ganador en un concurso intercolegial. Más tarde, el cuento fue incluido en ‘Las letras del Ecuador’, en ese entonces, revista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

En ‘Los pájaros prefieren volar en la tierra’ (agosto, 2019), Oquendo repasa el pasado. El cuento inaugural titulado ‘La niña que aprendió a soñar’ está firmado con fecha de 9 de junio de 1964. El arranque es sutil, esperanzador: el ascenso de una pequeña que -aunque no podía soñar- suelta sus ojos para ingresar al mundo onírico.

Las palabras fluyen. Entonces, el lector puede recorrer varias historias -todas con diversos tintes-: la idealización del amor platónico, la frustración de un hombre ‘víctima’ de un árbol de eucalipto que finalmente se resuelve, las ambiciones materiales, el viaje de una hoja de periódico que –entre una aventura- le devuelva la esperanza y la libertad a un desprotegido…

Sin duda, uno de los cuentos más sobrecogedores de la obra es la ficción que le da nombre al libro. ‘Los pájaros prefieren volar en la tierra’ es una parábola que devuelve a un pequeño niño a la libertad.

A Jacinto su padre le concede algo que él nunca pudo tener: un par de zapatos. Pero no solo es un regalo meramente material, no. Más bien, es una idea de progreso, de diferencia. El pequeño, que a pie vivo ha descubierto los profundos secretos de las plantas, los surcos y la tierra, intenta adecuarse a sus nuevos compañeros. Le producen dolor; ya no siente la naturaleza, lo acorralan. Finalmente, decide liberarse. El escritor convierte una anécdota de valentía de un niño en una lección humana: buscar siempre los caminos.

De la reivindicación, la pluma de Oquendo también se interna en los anhelos de Nazario Cuesta, protagonista de ‘La ilusión del viejo’. Aunque no tuvo hijos, el hombre septuagenario ha creado al suyo imaginario, de nombre homónimo. Se ha decidido por escribirle una serie de misivas para hacer real un encuentro entre padre e hijo para perpetuar su vida en él. “Has ocupado la primera línea de mis pensamientos. Encarnas la promesa de las mejoras horas”, relata Nazario en sus cartas.

Imprime su vida: sin apego a lo material. Un camino guiado por el gozo espiritual. Nazario le regala sus intimidades, sus lecciones, su legado: “Lee mucho. Escribe sin desfallecimientos. Convierte la pluma en la espada de la justicia, blandiéndola por la causa de los menesterosos”.

El lirismo de Oquendo llega su clímax en las misivas de Nazario que cierran la obra. Y abruman, porque quizá –en algún momento- todo ser humano espera algo en la intimidad, en el secreto.

El autor cuenta –en el libro- que aunque pudieron ser 30 las historias de ‘Los pájaros prefieren volar en la tierra’, solo 12 se salvaron de haber sido desaparecidas. Pero no es causa de lamento. Las que quedaron vivas confirman el trabajo de Oquendo por la palabra y el ritmo.

La obra ya se encuentra disponible en el Centro de Publicaciones de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. A su haber, Oquendo tiene más de una veintena de publicaciones entre ensayos, reportajes, entrevistas y poemas. Destacan títulos como ‘Asomando a la gente’ (1974), ‘Frente a frente’ (1977), ‘Julio César, el niño de San Vicente: prospecto de navegante, pescador de ciernes’ (1991), ‘Misiva para un buzón vacío. Simples poemas de amor’ (2015), ‘En búsqueda de los cantos perdidos’ (2017), entre otros.

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