19 de noviembre de 2018 00:00

Un desfile de modas con esencia pluricultural en Quito

El Ballet Folclórico Ñuncachi Allpa presentó danzas de pueblos y nacionalidades. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

El Ballet Folclórico Ñuncachi Allpa presentó danzas de pueblos y nacionalidades. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Ana Cristina Alvarado

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Ñuka Samay, que quiere decir alma mía en kichwa, fue el nombre elegido para esta muestra de moda, arte y artesanías que se realizó la semana pasada en el Centro Cultural Metropolitano (CCM).

Fernando Trávez y David Morales, organizadores, explicaron que eligieron este nombre porque querían mostrar la esencia de diseñadores, productores, artesanos y artistas de los pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador, sin la intermediación mestiza.

El pasado jueves, el patio central del CCM se convirtió en la pasarela para ocho colecciones y en escenario del Ballet Folclórico Ñucanchi Allpa, de la arpista Patricia Campusano y del saxofonista Carlos Estrada. Pinturas de David Morales, Wayra Revelo y Sisa Morán también se expusieron.

El desfile fue inaugurado con las creaciones de Gina de la Torre, diseñadora del pueblo Kayambi. Las blusas tradicionales tuvieron un giro moderno en esta propuesta: hubo diseños con hombros descubiertos, de mangas cortas y largas, con vuelos y escotes tipo corazón...

La diseñadora colombiana María Eunice Guzmán llevó a la pasarela una línea masculina inspirada en el desierto.

Claudia Lema, del pueblo Otavalo, y Sandra Angamarca, del pueblo Saraguro, presentaron en una misma salida sus colecciones. Lema vistió a las modelos con blusas de colores vivos, como una alternativa a la tradicional blusa blanca; y Angamarca mostró blusas, ponchos, cubre hombros, entre otros, tejidos en croché.

La diseñadora quiteña Mané Silva también participó en este evento intercultural con la colección Trans, en la que expresa la transformación constante de vivir en una ciudad mientras se buscan las raíces en lo ancestral.

A continuación se presentó la colección de Sandra Angamarca, del pueblo Cañari, en la que quiso demostrar que los límites entre lo tradicional y lo contemporáneo no existen, pues conviven en quienes mantienen y mutan con las costumbres. Las modelos lucieron blusas con cortes actuales y bordados en las mangas y pecho.

El desfile finalizó con la muestra del vestuario tradicional de los pueblos kichwas de la Amazonía, a cargo de Byron Vargas, y con la presentación de creaciones de las alumnas de los centros textiles del Consejo Provincial de Pichincha.

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