20 de mayo de 2019 00:00

Un desfile en honor a las siete nacionalidades de Pastaza

Noemí Carbo realiza un baile shuar con el acompañamiento de niñas y niños. Foto: Fabián Maisanche/ EL COMERCIO

Noemí Carbo realiza un baile shuar con el acompañamiento de niñas y niños. Foto: Fabián Maisanche/ EL COMERCIO

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Fabián Maisanche
Redactor (F-Contenido Intercultural)
fmaisanche@elcomercio.com 

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Noemí Carbo fue la encargada de guiar a 30 infantes de la Unidad Educativa Fray Álvaro Valladares por las calles del cantón Pastaza, conocido como Puyo. Los alumnos y la maestra Noemí Carbo fueron parte del pregón de fiestas de la institución educativa, el pasado miércoles 15 de mayo del 2019.

Las 15 delegaciones estudiantiles recorrieron las principales calles de la capital de la provincia de Pastaza como parte del programa por los 104 años de creación del centro educativo religioso. Ellos representaron las danzas de las nacionalidades Shuar, Achuar, Shiwiar, Andoa, Zápara, Kichwa y Waorani.

Carbo y sus pequeños bailarines representaron danzas de la nacionalidad Shuar. Lucían un vestido largo de color azul adornado con un cinturón de tonos amarillo, violeta, rojo, verde y blanco. En el cuello tenían dos collares coloridos que hacían juego con los aretes o cintillos que las niñas llevaban en la cabeza.

Los pequeños bailarines lucían un anaco con colores rojo y blanco.
En su torso había tres collares de diferentes tamaños, elaborados con piedras, granos, semillas e incluso huesos de animales.

Su atuendo se completó con una pequeña corona de plumas. Al ritmo de la música shuar los bailarines alzaban las mokawas y giraban despacio. Mientras los más pequeños elevaban sus lanzas con dirección al cielo.

“Es un baile en agradecimiento a la Pacha Mama y a los productos que se dan en la tierra, en el interior de la selva”, dijo Luisa Cuvi, docente de tercer año de Básica.

El octavo año de Básica hizo la representación de la danza de la nacionalidad Kichwa. Los 35 jóvenes de octavo de Básica recorrieron de manera enérgica las calles de Puyo.

Ellos representaban una danza en honor a las mujeres, al agua, la cacería, la conquista amorosa y la época de cultivos.

Sus movimientos estaban perfectamente sincronizados. Mientras recorrían las calles, se escuchaba el golpe de las semillas que formaban parte de su indumentaria.

Mujeres y hombres llevaban un vestido de color azul oscuro, que se complementaba con collares.

Mientras dos jóvenes vestían un pantalón blanco con líneas negras, una corona con plumas de papagayo y una lanza con un pequeño escudo.
Estos jóvenes representaban a los líderes y guerreros de la comunidad que son los encargados de guiarlos.

El docente Ronald Grefa contó que los jóvenes guerreros levantaban a una de las chicas uniendo sus lanzas como parte de la coreografía. Además de girar, darse vueltas y dar pequeños saltos.

Para hacer esta danza hemos tenido que investigar con los chicos. Ellos realizaron algunos cambios para tener una coreografía vistosa y que guste a pequeños y grandes”, aseguró Grefa.

En el pregón por el aniversario de la Unidad Educativa Fray Álvaro Valladares, los alumnos representaron danzas Cayambi, Puruhá, Otavalo, Panzaleo y Chibuleo. Un grupo de niños realizó la danza de la Diablada de Píllaro, de Tungurahua. Ellos lucieron caretas grotescas que representaban al diablo.

“Como parte del programa educativo les enseñamos la cultura y las tradiciones de nuestros pueblos andinos. En el Puyo se mostró que no solo hay siete nacionalidades, sino diferentes pueblos en la Sierra y en la Costa que tienen sus propias danzas”, aseguró la profesora Cuvi.

El último grupo en desfilar fue el de sexto año de Educación Básica, con un baile kichwa. Las niñas vestían prendas que fueron elaboradas con telas que se asemejaban a la piel de un felino amazónico. En los tobillos, codos y el cuello tenían collares que sonaban cada vez que danzaban.

Las niñas llevaban pequeñas vasijas en las que se sirve la tradicional chicha, elaborada a base de la yuca. En cada uno de sus movimientos alzaban las mokawas o hacían como que bebían. La danza era en honor a la bebida.

Las celebraciones continuarán esta semana con una casa abierta, la noche del talento y otras actividades culturales.

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