9 de febrero de 2020 00:00

En Davos, el calentamiento preocupa pero no compromete

Nuevamente, los principales líderes del mundo se dieron cita para debatir sobre la actualidad e identificar las tendencias que afectarán a las personas y a los negocios. Foto: Icab ipi.

Nuevamente, los principales líderes del mundo se dieron cita para debatir sobre la actualidad e identificar las tendencias que afectarán a las personas y a los negocios. Foto: Icab ipi.

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Xavier Basantes

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La quincuagésima edición del Foro de Davos, que se cumplió del 21 al 24 de enero en Suiza, se resume en tres ideas claves: el cambio climático, el crecimiento económico responsable y las tensiones comerciales. En esos temas se concentraron los cuatro días de discusiones, conferencias, mesas redondas, diálogos, entrevistas, en los que participaron unas 3 000 personas, entre jefes de Estado, líderes mundiales y CEO de las empresas más grandes del mundo.

Si bien en la cobertura mediática, los focos de atención estuvieron en la presencia de Donald Trump o la activista Greta Thunberg, así como la presidenta del FMI, Kristalina Georgieva, y la actriz india Deepika Padukone, en el Foro se debatieron otros aspectos que pueden incidir y de hecho influirán en el desempeño económico de países, empresas y personas en esta década.

Uno de ellos tiene que ver con el papel de los grandes inversionistas en el cuidado ambiental y cómo sus decisiones influirán, menos o más, en el calentamiento global. En la cita de Davos, los máximos representantes de firmas como Goldman Sachs, Soros Fund Mangement, Blackstore, coincidieron en señalar a la sostenibilidad como un concepto esencial e influyente en la década que recién comienza.

Sin embargo, los banqueros más poderosos de EE.UU. se opusieron a liderar frontalmente la lucha contra la crisis climática. Un reporte de CNN Business durante el Foro advertía que, aunque estos ejecutivos de traje y corbata profesaron una profunda preocupación por el calentamiento global, expresaron su renuencia a actuar como árbitros en los mercados financieros, para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Ese no es su papel, indicaron, a pesar de los llamados de los activistas que acudieron a la cita, para que dejen de financiar a las industrias que utilizan demasiados combustibles en sus procesos productivos, así como su participación en actividades extractivistas.

El CEO de Citigroup, Michael Corbat, comentó -por ejemplo- que las empresas y los gobiernos estaban “en una travesía” hacia una mayor sustentabilidad y que el sistema bancario debería ayudar a facilitar. Pero enfatizó que Citi no debería ser el que elija “ganadores y perdedores”. El CEO de Goldman Sachs, David Solomon, también rechazó la idea de que este banco de inversión debería negarse a trabajar en acuerdos con ciertas compañías, debido a su falta de credenciales ecológicas.

Pero en medio de este ‘espíritu de cuerpo’ de los grandes banqueros y hombres de negocios, en Wall Street se está asimilando la idea de que la crisis climática no es solo una preocupación moral y ambiental, sino también un enorme riesgo económico. Pero todavía hay desacuerdos sobre cuándo se materializará ese riesgo y qué tan lejos deberían llegar las instituciones financieras.

De todos modos, según los expertos reunidos en el Foro, las inversiones en soluciones sostenibles y en proyectos de economía verde que supongan una verdadera transformación serán los que protagonizarán la próxima fase de crecimiento y prosperidad. Para Stephen Schwarzman (CEO de Blackstone), otro asistente a los debates, luchar contra el cambio climático es una excelente oportunidad de inversión, “si inviertes en compañías con futuro en ese negocio”.

Y de esto están conscientes los bancos, aunque no quieren tomar una postura. En Davos, los representantes de las principales entidades financieras dijeron que pondrán cientos de miles de millones de dólares para abordar el problema, prometiendo financiar acciones positivas, incluso si titubean en retener sus servicios a los contaminadores.

Pero en Davos no solo los grandes inversionistas tuvieron un rol protagónico. Otros actores plantearon objetivos diversos como el crecimiento inclusivo. Este año, firmas como Cabify o Uber se comprometieron en el Foro Económico a ser ‘buenas plataformas de trabajo’. O el caso de Ikea o Royal DSM, que ratificaron su compromiso de liderar proyectos de inclusión e igualdad.

Asimismo, hubo espacio para debatir sobre los riesgos del desarrollo tecnológico. El consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, comentó que la regulación del uso y las aplicaciones de la inteligencia artificial “es crucial”, sumándose a lo expuesto por su homólogo de Google, Sundar Pichai, en ese mismo encuentro.

En el transcurso de una charla con el presidente y fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, Nadella advirtió del riesgo de dejar sin control el enorme poder que la inteligencia artificial otorga a las máquinas y a los hombres que las controlan, por lo que los implicados no pueden abdicar de su responsabilidad.

Una de las críticas más frecuentes a las herramientas que emplean inteligencia artificial es el sesgo que muestran -de género, racial-, que obedece al prejuicio de los técnicos y que según Nadella se puede evitar fomentando la diversidad.

El ejecutivo se refirió también a la “dignidad de los datos” que controlan las grandes empresas, datos de los consumidores que tienen que controlar en todo momento, no solo cuáles son sino el uso que se hace de ellos.

En el Foro también se activaron otras iniciativas. Una de ellas, The Food Action Alliance, que aglutina a agencias de la ONU, empresas, agricultores, sociedad civil e instituciones financieras, mediante la cual se buscarán mecanismos para transformar los sistemas de producción de alimentos y que sean sostenibles, nutritivos, saludables e inclusivos.

Ahora bien, en Davos se discuten varios temas y el reto está en cumplir esos compromisos, porque al final del día este Foro sirve para hacer contactos, finiquitar acuerdos y tratar de influir en quienes tienen el poder de tomar decisiones.

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