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Fue al hospital por tos y regresó sin piernas

Jayne Carpenter era una mujer activa y aventurera, pero su estilo de vida cambió radicalmente. Foto: Instagram de Jayne Carpenter

Hace cuatro años, Jayne Carpenter perdió tres de sus extremidades después de ser diagnosticada con sepsis.

En diciembre del año pasado, su esposo Robert la encontró muerta tras recibir un llamado de ella pidiendo que fuera por su perro.

Jayne Carpenter era una mujer activa y aventurera, pero su estilo de vida cambió radicalmente. Y aunque la mujer se esforzó por mantener el ritmo, le era muy difícil debido a que después del fatídico incidente se volvió dependiente.

Una tos le cambió la vida

En 2016, Jayne Carpenter decidió ir al médico por unas complicaciones de salud. Sin embargo, no parecía tan grave. De hecho, el único síntoma que presentaba era una tos persistente.

No obstante, le realizaron unos estudios y detectaron que la paciente tenía neumonía. Según portales especializados, esta enfermedad se presenta cuando uno o dos de los pulmones se encuentran infectados.

La tos solo era la punta del iceberg, pues Jayne Carpenter pasó dos meses en coma por sepsis.

La septicemia o sepsis es la presencia de bacterias en la sangre, que a menudo ocurre con hay infecciones graves; esta respuesta grave a una infección puede empeorar de forma muy rápida y causar la muerte de los afectados.

De hecho, debido a complicaciones de salud, una necrosis empezó a extenderse por su cuerpo y, para salvarle la vida, los doctores decidieron amputar ambas piernas y un brazo.

Después del triste suceso, Robert Carpenter le dijo al diario ‘The Sun’ que su esposa “puso todo su esfuerzo en recuperar su vida” y “ella nos asombró como familia”.

Además, Jayne Carpenter se iba a dedicar a ayudar a las personas en la misma situación y ser defensora de concientización sobre la sepsis.

Es más, la mujer se encontraba recaudando fondos para financiar una novedosa cirugía. “Ella había recaudado más de 20,000 libras esterlinas (alrededor de USD 27 000) de su objetivo de 265,000 libras (más de USD 355 000)”, informó el diario ‘The Sun’.

2020, un año difícil

Pese a los esfuerzos de Jayne por seguir adelante, Robert empezó a notar que el semblante de su esposa estaba cambiando.

En noviembre del 2019, la mujer inició comportamientos ajenos a ella. Su salud mental se deterioraba con el paso del tiempo y aumentó las cantidades de alcohol que consumía.

“La investigación escuchó que Jayne tomó una sobredosis dos veces y sintió que la pandemia le impidió disfrutar de las cosas que eran importantes para ella”, informó ‘The Sun’.

En diciembre del 2020, Robert recibió una llamada repentina de su esposa. Ella le pidió que recogiera a su perro.

A las 4:30 p. m. Robert llegó a la casa. El lugar estaba ubicado en Merthyr Tydfil, Gales del Sur.

El hombre no se esperaba encontrar a su esposa en el estado que estaba. Jayne había atentado contra su propia vida.

Según el informe, la mujer “tenía una “gran cantidad” de alcohol en su sistema, pero la policía no encontró una nota de suicidio”, publicó el citado medio.

Sarah-Jane Richards, asistente forense de South Wales Central, declaró que Jayne vivió momentos muy traumáticos que desafiaron sus ganas de vivir.

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