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Los deseos de Navidad sí se pueden cumplir

Los deseos de Navidad de cuatro niños fueron cumplidos. Foto: Pexels

¿Cuántos han esperado cumplir la lista de deseos que se proponen, sobre todo para Navidad y el nuevo año? Todos en algún momento han querido alguna experiencia, un amor, un objeto, un viaje o alguna situación en particular.

Sin embargo, las realidades de cada persona pueden alargar el camino para llegar a ese sueño o simplemente no permiten cumplirlo. Y entonces, todo se convierte en una lista de espera interminable.

Eso puede cambiar, en ocasiones, cuando organizaciones, comunidades, empresas y personas se juntan para tratar de llevarles algún momento de felicidad a otros y apaciguar los días difíciles. En el mundo, al menos cada 20 minutos se le diagnostica una enfermedad grave a un niño, según Make-A-Wish, una realidad que afecta tanto a los menores como a sus familias.

Desde hace cuatro años, esa organización tiene presencia en Colombia y les ha cumplido al menos 500 deseos a los pequeños que están experimentando alguna situación vulnerable y un estado de salud complejo. “Cuando un deseo se hace realidad, un niño remplaza el miedo con confianza, la tristeza con felicidad y la ansiedad con esperanza”, dice María Camila Grisales, directora ejecutiva de Make-A-Wish.

Una fiesta de princesa

Denise Lugo soñó con una fiesta de 15 años como si se tratara de una película: vestida como princesa, llegada en carruaje y con sus seres queridos. Ella fue diagnosticada con un tipo de cáncer huérfano. Su madre, Maritza Bonilla, cuenta que siempre han tratado de “estar con ella el mayor tiempo posible y cumplirle sus sueños”.

Con Make-A-Wish lograron hacerle la fiesta de quinceañera. Estaba vestida de rojo y llegó en la limosina. “Fui la niña más feliz y conmovida, gracias a ellos y mi mamá”, dice la joven.

Ese momento, al igual que muchos otros, como cuando Maritza le llevó mariachis en una reunión con su familia en Navidad o cuando le regaló un tocador de maquillaje, se han convertido en los días de felicidad y calma en medio de la turbulencia del día a día. “Ella ha hecho hasta lo imposible para que sea la niña más feliz y ha estado conmigo en esta enfermedad tan difícil que tengo”, cuenta Denise. Y concluye su madre: “Desde que haya vida, hay fe”.

Su nombre en una hamburguesa

La historia de Kevin Tovar es el reflejo de lo que viven millones de niños en el mundo. Tiene leucemia y a sus siete años ha tenido que enfrentar duras batallas para sobrevivir. Un día, mientras estaba hospitalizado, las personas de Make-A-Wish lo visitaron y hablaron con él. Les dijo que su mayor deseo era ser chef cuando grande.

Esa idea terminó sonando y días después le ayudaron a tener unas pinceladas de su sueño. Voluntarios de la organización gestionaron para que Kevin pudiera estar en la cocina del restaurante Saserak, en Bogotá. El pequeño, entonces, pudo hacer una hamburguesa como todo un cocinero y comérsela. Fue un día inolvidable. Desde ahí, en ese lugar, las personas pueden encontrar en el menú la ‘Kevin Burger‘, hecha y producida por uno de los niños más alegres y valientes del país.

Piloto por un día

Brayan Pulgarín, de 15 años, es un niño con el alma tranquila y una cabeza llena de ideas. Es creativo y muy optimista. Fue diagnosticado con miopatía progresiva, pero eso no ha sido alguna limitante para soñar: su deseo ha sido convertirse en el mejor piloto del país.

Luz Estella Buitrago, su madre, cuenta que de las cosas más valiosas que han hecho con su hijo es “compartir en familia y crear recuerdos inolvidables”. Y es que desde muy pequeño, con Brayan han tratado de pasar varios momentos de felicidad absoluta.

Con Make-A-Wish y el apoyo de Avianca lograron que el pequeño estuviera en la cabina de un avión, vestido de capitán y pudiera conocer de primera mano lo que hacen los pilotos a diario. Viajó desde Cali a Bogotá, practicó en un simulador y la tripulación lo hizo sentir como uno más del equipo. “Fue el día más feliz de mi vida. Todos los sueños se pueden cumplir con esfuerzo y dedicación; no hay obstáculos para nada en el corazón”, dice Brayan.

Como si fuera una película

Laura Sofía Otálora es la representación misma de la alegría. Es una niña dulce y cariñosa. Tiene 10 años y fue diagnosticada con una enfermedad de inmunodeficiencia y síndrome de down. No habla mucho, pero expresa bastante con sus gestos y movimientos.

Sofía tiene un corazón inmenso y eso se nota desde el primer momento en que alguien la ve. “Un día ella vio a una niña enferma y le dio la bendición y la abrazó”, recuerda su madre, Ivón Bolívar. “Es la niña más alegre del mundo”.

Para Navidad, la pequeña pidió tener una habitación y una experiencia como la de la película ‘Frozen‘, de Disney. Los voluntarios de Make-A-Wish lograron cumplirle su deseo: hicieron un picnic en familia, se vistió como la protagonista del filme y vivió la felicidad de una princesa.

El reto de cumplir deseos

Make-A-Wish es una organización sin ánimo de lucro que impacta de forma positiva en los niños con enfermedades. Según sus estimaciones, cuando logran cumplir un deseo, están beneficiando a al menos 13 personas del entorno de los menores, incluyendo su familia, comunidad, médicos y amigos.

En Bogotá, Barranquilla, Medellín, Pereira, Bucaramanga, Cali y Cartagena, 200 voluntarios han logrado cumplir 500 deseos e impactar a más de 6 500 personas. “Un deseo no es un regalo fugaz; es un viaje cuidadosamente planeado, diseñado para complementar el tratamiento médico de un niño al darle la esperanza, la fuerza y la alegría que necesita para luchar contra su enfermedad”, asegura María Camila Grisales.

El año pasado, en plena pandemia, la organización completó el deseo número 500 000 en todo el mundo. En promedio, según señalan, cada 16 minutos en algún país se está cumpliendo un sueño.

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