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La vida del país reposa en la filatelia

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Una caligrafía de rasgos viejos sobre un folio plegado señala el nombre del destinatario. La carta de 1770 se dirigía al Virreinato de Lima y es, ahora, el más antiguo registro de la prefilatelia colonial en el Ecuador.

Desde esa pieza, la historia del país se vuelca sobre el Centro Cultural de la PUCE. Los hechos, los lugares y los personajes llegan al visitante mediante estampillas, tarjetas postales, sellos y fotografías. Elementos conservados por la Asociación Filatélica Ecuatoriana (AFE).Este organismo ha montado una exposición con 10 000 piezas filatélicas para celebrar sus 75 años de vida y su adhesión a la Fédération Internationale de Philatélie (FIP). Además, el valor cultural, artístico e histórico argumenta de por sí la muestra.

Sobre las paredes se clasifica la primera serie emitida por Correos del Ecuador, en 1865. El color y el valor que identifican a esos sellos postales representan el pasar del tiempo sobre las estampillas. Allí están el ferrocarril, como un hito de unión nacional, y el Telégrafo 1 y su piloto Elia Liut, tras un vuelo que auguraba progreso.

En esos trozos de papel y tinta, que acompañaban a palabras escritas y sentimientos, se manifiesta también una identidad nacional que dialoga con el mundo entero. Las montañas, la flora y la fauna construyen ese imaginario que presentaba el país en el extranjero.

Los retratos de los presidentes, la santa Mariana de Jesús, la Tricolor futbolera y los pensadores, artistas plásticos y la dolarización; elementos y momentos que se pueden revivir al ver estos pequeños y frágiles tesoros de tiempos ya idos.