16 de July de 2012 00:01

Tres vivencias del vacío se cuentan a través del cuerpo

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Según la Real Academia Española, existen más de 20 definiciones de vacío. A pesar de ese número de contenidos, la corporación Cuarto Piso encontró tres para representarlo en una obra.

Al ingresar al Centro de Arte Contemporáneo (CAC), Carolina Vásconez, Irina Pontón y Josie Cáceres interactúan con el público y le invitan, a través de su cuerpo, a seguirlas hasta el patio posterior.

Allí la flauta de Julián Pontón da la bienvenida al ‘Vacío’. Las tres bailarinas siguen el ritmo del sonido con movimientos ondulados de su cuerpo, suaves y bruscos.

El silencio invade el lugar y Cáceres cuenta lo que la gente piensa sobre el vacío. “La nada, la soledad; ay, qué pregunta, cuando te deja tu novio” son palabras que se unen al trabajo escénico de la bailarina.

Luego, su cuerpo adquiere ritmo y las pilastras se convierten en sus aliadas. Cabeza abajo, son sus piernas las que componen el primer solo de la obra, mientras poco a poco se quita las prendas de vestir hasta desaparecer del lugar.

La luz tenue en medio de las intervenciones proyecta las sombras de los asistentes sobre papeles blancos que rodean el escenario. Los sonidos, algunos convertidos en ruido, acompañan a los movimientos, hasta mezclarse y desaparecer en el fondo del escenario.

Es el turno de mostrar el vacío de Vásconez. Ataviada de café, entra en escena llevando un mantel blanco y varios cubiertos. Con calma lo extiende sobre el piso y coloca delicada y ordenadamente los tenedores, cuchillos y cucharas, para luego botarlos y repetir la rutina... la violencia se manifiesta en la tercera escena, cuando los lanza sobre el mantel, para luego clavarlos en su cuerpo hasta morir. Una analogía con la muerte y el vacío físico.

La luz tenue regresa para mostrar la construcción del tercer escenario. El piso se viste de blanca sal, que con movimientos circulares y el trabajo en suelo de Pontón se convierten en formas que dejan un cuadro de hielo, que se enmarca con una luz directa.

Esta obra, marcada por la subjetividad y las vivencias, se suma a ‘La shunguita, fábula del año de la pera’ y ‘Tres’.

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