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Sweeney Todd, entre el cine y el teatro

El camino entre las tablas y la pantalla grande, o viceversa, ha sido recorrido por directores y actores a escala mundial. Las similitudes narrativas existentes entre el lenguaje cinematográfico y el teatral han facilitado el proceso de adaptación de historias.

Para ilustrar lo mencionado basta un ejemplo: la pluma shakespeareana pasó de ser interpretada en el teatro londinense The Globe, a ser versionada en más de 100 filmes que recogen sus tragedias y comedias. Incluso, una de sus piezas más reconocidas, ‘Hamlet’, fue transportada desde Dinamarca hasta la sabana africana, en el filme animado de Disney ‘El rey león’, que después retornó al escenario de Broadway en un grandilocuente musical.

En el ámbito nacional, el camino de las obras que han compartido su representación, ya sea entre telones y o desde la proyección de un cinematógrafo, también ha sido transitado (como una muestra, ver recuadro inferior).

Existe un género que, sin llegar a los números de las adaptaciones literarias y por sus características, halla mayor público y compatibilidad entre lo escénico y lo fílmico: se trata del musical. ‘El rey y yo’, ‘My Fair Lady’, ‘Evita’, ‘El Fantasma de la Ópera’, ‘Chicago’, ‘Grease’, ‘Fame’, ‘Hairspray’, son algunos de los títulos que alumbraron los carteles tanto en Broadway, como en Hollywood.

En esa línea, la Fundación Teatro Nacional Sucre estrena esta noche el thriller musical ‘Sweeney Todd, brutal barbero de Fleet Street’. La trama, llevada al cine en 2008 por Tim Burton y que contó con la participación de sus actores fetiche: Johnny Depp y Helena Bonham Carter, tiene una primera versión fílmica, no musical, que data de 1936, dirigida por el George King.

La obra cuenta la leyenda de un barbero londinense, que degollaba a sus clientes y se deshacía de sus cuerpos mediante los pasteles que cocinaba su vecina.

El argumento fue recogido, probablemente, por Thomas Prest, en el folletín ‘The String of Pearls: a Romance’. A su vez, el dramaturgo Christopher Bond lo reescribió dando prioridad al motivo de la venganza del protagonista: Sweeney Todd.

La propuesta que llega hoy al Teatro Sucre, bajo la dirección escénica de Chía Patiño y la dirección musical de Ray Fellman, retoma el libreto de Hugh Wheeler y la música de Stephen Sondheim, quien llevó la historia a Broadway, obteniendo éxito durante los ochenta. Los textos corresponden a la traducción presentada en España, en 2007.

Los integrantes de la Compañía Lírica Nacional conforman la base del elenco. El barítono costarricense, Fitzgerald Ramos, interpreta al barbero demoníaco, y el rol de Mrs. Lovett, su cómplice, lo comparten las ecuatorianas Elena Vargas y María Fernanda Argotti. Las voces complementarias corresponden al Coro Mixto Ciudad de Quito.

Desde hoy, la posibilidad de ver una de las más reconocidas piezas del musical , género que ha llegado a entenderse como la ópera del siglo XX, se abre al público capitalino.

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