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La segunda noche de coros gustó

El Teatro de la Escuela Politécnica Nacional recibió, el lunes, a tres agrupaciones corales en uno de los conciertos de la octava edición del Festival Internacional de Coros. El Coro de la Universidad de Guayaquil, el Coro Pichincha y Vocaliti Rostochienses desde Alemania, fueron parte de esta fiesta dedicada a la armonía y la voz .

Todas las agrupaciones mixtas demostraron su destreza vocal en escena. Aunque los une la técnica del canto coral, ciertos detalles, propios de cada una, contagiaron al público de un aire familiar, amistoso y festivo que llenó el teatro.

El Coro de la Universidad de Guayaquil fue el primero en salir en escena. La agrupación, con sus 21 integrantes, incluyó en su repertorio una variedad de música, entre la que se pudo escuchar cumbia y son cubano. La variada interpretación llevó al público a escuchar tanto con atención solemne como a bailar en sus asientos. Los agradecimientos y el carisma del director del coro Fernando Gil Estrada, y en general de los miembros del coro, añadió un toque festivo y de confianza a la presentación.

El segundo coro en actuar fue el Coro de Pichincha. Los 13 integrantes aparecieron en escena, usando trajes de la comunidad saraguro, en una comparsa un tanto nostálgica, característica de la música andina, con la que abrieron y cerraron su presentación. Bajo la dirección de la maestra Cecilia Sánchez Arias, las voces se juntaban en una armonía constante que acompañó a todas las piezas musicales. Una de las piezas más destacadas de su presentación fue el vals peruano ‘Amarraditos’, que fue cantado como un homenaje al maestro peruano Antonio Paz.

Finalmente, el concierto cerró con la participación de la agrupación alemana Vocaliti Rostochienses. Fueron 26 voces, bajo la dirección de la maestra Dagmar Gatz, que mostraron un profesionalismo vocal con un matiz de sobriedad. El idioma no fue un impedimento para que el público disfrutara del estilo de estas voces que lograron armonía y sutileza en cada uno de los temas interpretados. La canción ‘Ojos azules’, cantada en homenaje a la cultura musical ecuatoriana, arrancó aplausos y ovaciones de pie.