15 de February de 2011 00:00

Los quiteños se acercan a la obra de Nelson Román

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La muestra ‘Nelson Román, el arte perpetuo’ permanecerá abierta hasta el 31 de marzo, en la sala Joaquín Pinto de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

No convulsionan aunque están fuera del agua. Tienen la boca y las aletas abiertas. Son peces dorados y azules. Son esculturas que se encuentran en medio de la sala Joaquín Pinto, donde el 10 de febrero se inauguró la muestra del pintor latacungueño.

En ese mismo lugar, el pasado sábado se juntó un grupo de niños. Todos ellos tenían ganas de tocar los peces, pero sabían que no podían. Por eso acercaban su rostro lo más cerca posible de las figuras para apreciarlas mejor. Entre los infantes estaba Luis Navarro, de 12 años, en compañía de su padre. Con timidez, dijo que el cuadro ‘Naturalismo integral’ le gustó. “Nunca he visto una hoja igual de grande”.

Varias de las 150 piezas que reúne la exhibición contienen hojas secas, plumas de pavo real, insectos, etc. “El mensaje del maestro es que retrocedamos y miremos lo bueno del pasado, que retornemos a la naturaleza”, explicó la guía de museo de la CCE, Patricia Herrera.

Ella añadió que le gustaría tener disponible una cámara de fotos para captar los cambios de expresión de las personas al acercarse a la obra de Román. “Noto que los colores les producen una emoción especial”.

Herrera calculó que de martes a viernes acuden unas 50 personas diariamente a la sala, mientras que el sábado esa cifra aumenta a 80. Además detalló que la mayoría de visitantes son adultos que conocen la trayectoria del pintor latacungueño.

Marco Játiva, sin embargo, no había escuchado antes sobre el artista. De todas formas, su predilección por la pintura motivó su asistencia el fin de semana.

Antes de emitir un criterio, este odontólogo que portaba las gafas en el cuello de la camiseta apuró una aclaración: “No soy un crítico de arte”. Pero como si lo fuera, se acercó al cuadro titulado ‘Argonautas’, la obra que más le agradó, y dijo: “Me llegó mucho. Hay una explosión de vida”.

En ese lienzo predomina el azul de mar. Hay, también, una embarcación tripulada por lo que parecen ser guerreros. Ellos están delineados con pintura dorada. “El colorido le aporta realismo al trabajo”, manifestó Mónica Naranjo al respecto del mismo cuadro. Esa mañana, ella recorrió la sala con su pequeña Trisha, de nueve meses. Comentó, además, que algunos de los cuadros le resultaron un poco “abstractos”.

A Luis Perugachi también le parecieron “medio complicadas” ciertas piezas. Pero otras, como ‘Los amantes de Sumpa’, por ejemplo, lo conmovieron. En esta ocasión, la pareja estaba sumergida en la profundidad del azul, rodeada de conchas. “Sentí nostalgia. El mar siempre me fascinó”. Quería tocarlo, pero no podía.

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