6 de January de 2012 00:03

2 quiteños cantan ópera en el Colón

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El 2011 fue mucho más que próspero para Lídice Robinson y Juan Borja. Ella, mezzosoprano quiteña, debutó como solista en el teatro Colón de Buenos Aires; él, tenor quiteño, tuvo la suerte de asombrarse, durante un ensayo en el coro estable del mismo escenario mayor de la lírica sudamericana, porque al lado suyo cantaba Plácido Domingo.

“Fue algo que no habría pensando ni en mis sueños más rebeldes”, dice Borja. “Yo en cambio lo miro desde mis comienzos nada fáciles. Pensar que comencé como empleada doméstica y ahora me encuentro aquí, en el Colón”, afirma Lídice.

Ambos forman una pareja que en el 2005 decidió viajar a Argentina. Juan ya había realizado sus estudios en el Instituto Superior de Arte del teatro Colón, en la década de los ochenta y volvió a Ecuador en 1993. “Aunque vivíamos una hiperinflación en esos años, la historia que yo cuento es maravillosa porque fue una novedad estar en esta ciudad, tuve un hijo, fui parte del coro estable del Colón, todo el mercado de la música, de la ópera. Fue una experiencia positiva, aunque la parte económica fue difícil y que me hizo volver a Ecuador”.

Fue Lídice quien necesitó viajar esta vez a Buenos Aires para también completar su carrera de lírica en el Instituto. Necesitaba salir de Quito porque sentía que su carrera se estaba estancando. Aunque realizaba funciones eventuales, se había dado cuenta de que sus estudios de canto le sirvieron más para ser profesora. Eran los tiempos en que se había reabierto el Teatro Sucre y hubo un ‘boom’ de jóvenes que querían ser cantores líricos. Pero cantar propiamente dicho, poco o nada.

“Además de trabajar en tres lugares y mal pagados, no había posibilidades de cantar mucho, lo teníamos que organizar todo nosotros. Quizá esté equivocada, pero sentí que las puertas estaban cerradas”, reflexiona Lídice.

Habían pensado en Europa, pero sabían que sería más difícil. Allá hasta hay que tener representantes, afirman ambos. Y como Borja ya conocía lo que es Buenos Aires, donde la lírica tiene un movimiento intenso y mucho público, decidieron tomar maletas y probar suerte.

En el 2006, Lídice hizo el ‘casting’ para entrar al Colón. Vio que el nivel era altísimo. Había llegado para arrancar en el penúltimo ciclo (de dos años), pero al darse cuenta del nivel de los demás, prefirió inscribirse en un nivel anterior. Y dos años después ya cantaba regularmente como solista en el teatro Argentino de La Plata, otro de los escenarios prestigiosos a escala nacional.

La carrera de Lídice ha comenzado a crecer, y Juan bromea: “Aaaah, yo era el príncipe consorte”, y se coloca la chaqueta de su traje de gala. Debe partir hacia el restaurante Positano, en donde suele cantar algunas veces. “Es algo que también hacíamos en Quito, pero acá hay más, y de hecho con el Positano he viajado por muchas partes de Argentina para cantar”. Pero volvió al Colón. “Debí volver”, se ríe porque Lídice asegura: “Le obligué a ir”.

Pasaron por audiciones difíciles, al punto de “sentirse como microbio en un microscopio”, describe el tenor y “siempre haciendo buena letra”, es decir, haciendo las cosas y dando prioridad al Colón porque saben que están en uno de los mayores escenarios líricos del mundo. Y eso es precisamente lo que llena los ojos de Lídice, que parecen mirar al 21 de septiembre del 2011.

Allí en el escenario, “miraba al lugar donde me senté un 25 de mayo, cuando miraba al tenor y me decía ‘un día voy a estar ahí’. Cuando cantaba las canciones folclóricas, miraba hacia ese lugar. Así cumplía Lídice Robinson, como se dice en Argentina, ‘el sueño del pibe’.

Ahora los dos, desde su coqueto departamento de Palermo, detrás del zoológico de Buenos Aires, miran el 2012 con nuevos proyectos. El futuro parece sonreírles. Pero Juan no pierde el sentido del humor para definir las cosas: “Me veo en el futuro algo borroso”. Su constante humor tiene algo de serio: “Picasso no murió en Barcelona”. Pero ambos saben que sería mucho mejor el futuro con más ópera en Ecuador.


HOJA DE VIDA
Lídice Robinson

Ganó el segundo  premio en el Concurso Internacional de Canto Lírico de Trujillo, Perú; y también el Premio María Callas al mejor intérprete de Bel Canto (2004).   

Es tecnóloga  musical en Canto Lírico y también ha sido docente.

HOJA DE VIDA
Juan Borja

Ganador  del Tercer Concurso Internacional de la Ópera de San Juan, en Argentina.    

Inició sus  estudios  en Quito, con la profesora Blanca Hauser y en Europa con el célebre barítono Gino Bechi. También ha sido director escénico en varias operetas.

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