16 de July de 2012 00:01

La Orquesta Escolar reunió a 85 niños de la urbe azuaya

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Vestidos con capas azules y rosadas aparecieron 85 niños de 24 planteles fiscales de Cuenca, en el Teatro Casa de la Cultura. Fue el 5 de este mes en la clausura del ciclo de aprendizaje el proyecto Orquestas Escolares. También participaron de un concierto.

En octubre del 2011 iniciaron su formación en la música. Es una propuesta pionera en el país, que impulsó la Coordinadora Zonal del Ministerio de Educación. Son niños y niñas de 10 y 11 años.

Esa noche, en el teatro se escuchó el sonido melodioso de sus voces y la entonación del piano, guitarra, bajo, batería. Entre otros temas se destacó Pequeñeces, que abrió su concierto.

Doménica Cárdenas es alumna de la Escuela Manuela Cañizares. Ella miraba fijamente las partituras que le ayudaban a entonar el bajo. Ella estaba emocionada por involucrarse en la música.

Para esta cuencana, de 11 años, la música le ha servido para que se interese por la lectura. Cárdenas a través de folletos y libros indaga sobre cómo tocar el bajo.

Andrea Hurtado, de la Escuela Aurelio Aguilar, también tiene el mismo interés. Ella interpretó la canción Mi amiga, su canción preferida entre los 20 temas aprendidos este año.

Según el maestro Wilmer Jumbo, director de la Orquesta Escolar, el proyecto es una experiencia enriquecedora para su carrera porque cumplió su objetivo de que los niños se interesen por el arte.

Para él, es importante que la niñez se involucre en la cultura porque les ayudará a conocer la identidad del país y la riqueza que se posee en el ámbito artístico.

El momento más emocionante del concierto se sintió cuando el grupo interpretó la Chola Cuencana, con guitarras, flautas, panderetas, piano y batería.

Otro momento especial fueron los sonidos de la balada pop Corro, vuelo me acelero, canción preferida de Érika Bermeo, de la Escuela Ciudad de Cuenca.

Bermeo dice que desde el momento que la seleccionaron para el proyecto se involucró por completo. Recuerda que lo más difícil fue aprender a leer las partituras.

En cambio, para Anthony Tapia, de la Escuela Fe y Alegría, esto le sirvió para adquirir disciplina y aprender a distribuir su tiempo entre la música y tareas escolares. Tapia desea que el proyecto continúe el próximo año lectivo. Su propósito es aprender otros instrumentos y no solo la guitarra.

Según María Eugenia Verdugo, subsecretaria del Ministerio de Educación en el Austro, el proyecto continuará el próximo año escolar y se seguirá brindado el aporte de cubrir el pago de los instructores. Además, dijo que se prevé incluir a más planteles educativos de la capital azuaya.

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