28 de October de 2011 00:02

‘No ha sido nada fácil esta vida errante’

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Cuando el escritor peruano Mario Vargas Llosa recibió su Nobel, en su discurso dedicó algunos minutos a Patricia:

“El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien... y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: ‘Mario, para lo único que tú sirves es para escribir”. Para la familia fue un golpe de alegría, pero también el caos. Mario y Patricia se vieron bombardeados con solicitudes desde los cuatro confines y, con temple de acero, se dieron a la tarea de resistir.

En el verano y otoño europeos, el matrimonio Vargas Llosa reside y trabaja en Madrid. En noviembre volverán a la capital peruana a pasar una larga temporada. Entre Madrid y Lima, la mujer detrás del escritor contó cómo fue el vendaval de recibir el Premio Nobel de Literatura.

Su marido le rindió un homenaje cuando recibió el Premio Nobel, ¿qué sintió?

Me sentí muy emocionada. Fue para mí, como para todos los oyentes, la primera vez que lo escuchaba. Durante más de un mes vi de cerca cuando lo estaba escribiendo y corrigiendo, pero como me pidió que no lo leyera, cumplí mi palabra. Pensé que era porque prefería que lo leyera solo al final, por los cambios que le hacía, pero cuando lo terminó me dijo que prefería que lo oyera solo en Estocolmo.

- Recuerda que, en años previos, muchos periodistas llamaban para preguntar en qué ciudad estarían cuando se anunciara el Nobel, por si el autor de ‘El sueño del celta’ era nombrado. En el 2010 fue distinto. Ese 7 de octubre del 2010, Mario Vargas Llosa se levantó muy temprano -cerca de las seis de la mañana- para preparar su clase de la Universidad de Princeton y de pronto sonó el teléfono. En español, pero con acento extranjero, un señor preguntó por él, y dijo que era de la Academia Sueca. Desde Madrid, recuerda Patricia:

Le pasé la llamada muy desconcertada. Encima se cortó el teléfono y la segunda vez que llamaron ya oí que agradecía el premio. Nos dijo que en 14 minutos lo anunciarían en la Fundación Nobel. Lo primero que hicimos fue llamar a Álvaro, Gonzalo y Morgana, y no pasó mucho tiempo más sin que el departamento y nuestra vida se convirtieran en una locura.

Ha compartido 46 años con uno de los escritores más importantes del siglo XX en Latinoamérica. ¿Cuál ha sido su principal desafío?

El tratar de hacer compatible una carrera literaria tan absorbente con muchas otras cosas como la crianza de tres niños, los múltiples viajes de todos estos años y, sobre todo, la cantidad de mudanzas por distintos continentes. Una vez tratamos con Mario de acordarnos del número de casas en las que habíamos vivido y llegamos a contar 40. Algunas veces hasta dos casas por año.

- Varias ciudades para ella son simbólicas: París, Londres, Madrid y Lima:

París es una mezcla de muchas cosas: es la ciudad donde me enamoré, la primera ciudad donde viví en el extranjero y, por lo tanto, una extraordinaria experiencia. París me deslumbró desde el primer momento. Estuve primero un año en La Sorbona siguiendo cursos de Civilización Francesa y otro año en el Museo de Louvre siguiendo cursos de Historia del Arte. Por desgracia fue, también, la ciudad donde pasé algo tan doloroso como perder a una hermana que era muy unida a mí.

- Londres, sin embargo, es la ciudad donde ha vivido más tiempo, y Madrid le encanta porque es una ciudad muy alegre:

Es la ciudad de mi lengua y la ciudad de muchos amigos. España es el país al que le estamos inmensamente agradecidos Mario, yo y mis hijos por el cariño y admiración que ha mostrado siempre a Mario. Es conmovedor que por donde vamos encontramos siempre a alguien con una palabra agradable, un elogio.

- Lima, en cambio, es la ciudad de su niñez y de su familia:

Creo que lo mejor que le puede pasar a alguien en la vida es crecer alrededor de los padres, abuelos, tíos y primos. Lima es la ciudad de muchos de mis mejores amigos, adonde vuelvo cada año y encuentro siempre el cariño.

¿No hubiese preferido vivir siempre en Lima?

Aunque no ha sido nada fácil esta vida errante, no podría decir que hubiese preferido quedarme en Lima o en un solo lugar, porque he tenido la suerte de conocer una enorme cantidad de países y muchísima gente. Me ha dado una visión del mundo que probablemente no la hubiese tenido si hubiera vivido en un solo lugar.

¿Fue difícil ocupar el lugar de su tía Julia Urquidi? ¿Cómo lo tomó la familia ?

La familia no pudo hacer otra cosa que aceptar porque los dos éramos prácticamente hijos de mis papás y les era muy difícil pelearse con nosotros. Pero la verdad es que fueron muy comprensivos. Julia Urquidi era tía mía, pero no de Mario. No tenía ningún grado de parentesco con ella y no sé por qué razón la gente tiene esta confusión hasta el día de hoy.

¿Qué característica personal del escritor la conquistó?

Supongo que hay varias, pero podría elegir una: la disciplina. La disciplina con su vocación, por supuesto, pero en general en su vida diaria con todo: el deporte, la lectura, sus paseos, sus entretenimientos. Hay algo en lo que no diría yo que es muy, muy disciplinado, y es con la comida. Ahí se cometen excesos. En aras de la convivencia podría decir que estoy casi acostumbrada o, mejor dicho, como si lo estuviera.

¿Cuál ha sido el escollo principal de la vida con él?

Un problemilla ha sido lidiar con la impaciencia. Sería un poco exagerado que solo lo alabe, ¿no? Creo que está en los genes porque dos de mis hijos son iguales. Y algún otro, como el exceso de puntualidad; puedo contar que adelanta su reloj casi diez minutos y ha terminado por creerse que la hora real es la que tiene él.

¿Cómo fue criar a Álvaro, Gonzalo y Morgana en Europa? ¿Siente que dedicó su vida a su familia en vez de ahondar en su propio destino intelectual?

Ha sido un trabajo agotador no tener una ayuda permanente por el tipo de vida que hemos tenido, pero felizmente, aunque sea por períodos cortos, he tenido a lo largo de mi vida la colaboración de mis papás, quienes fueron muy generosos con su tiempo y nos permitieron a Mario y a mí poder viajar juntos. Creo que desde todo punto de vista ha sido una vida muy rica y eso me ha impedido sentirme frustrada por no haber hecho una carrera propia. Me ocupo de cosas muy diversas y la verdad es que no me puedo permitir el lujo ni siquiera de pensar si es lo que hubiera querido o no para mí.

Su marido lloró en el funeral de su padre, Luis Llosa. ¿Qué influencia ha tenido su familia de origen en su vida y en su relación matrimonial?

Mario es primo mío y, por lo tanto, hay un lado de la familia que es el mismo. Como su padre estuvo ausente los primeros diez años de su vida, tanto mi papá, como nuestros abuelos y tíos estuvieron muy cerca de él. Mi papá fue, además, la persona que lo apoyó en su carrera literaria desde muy jovencito. Tengo cartas en el archivo de la biblioteca, que son muy conmovedoras. No dejó nunca de estimularlo y pedirle que no fuera a desistir de escribir aun si se le presentaran obstáculos. Cuando tenía 15 años se montó en la ciudad de Piura su primera obra de teatro y, como vivía con mi papá, la familia me ha contado que su felicidad era tan grande como la de Mario. Pasó igual con la publicación de "Los Jefes" y por supuesto con su primera novela "La ciudad y los perros". Mi papá se vio prácticamente realizado con esto y sus comentarios siempre fueron como diciendo tarea cumplida.

"A Humala le deseo éxito"

Patricia habla con orgullo de sus tres hijos: Álvaro, Gonzalo y Morgana.

-Hacemos siempre dos viajes familiares al año. Como vivimos dispersos por el mundo y somos muy unidos procuramos estar juntos no solamente con mis hijos sino que también con los nietos. La Navidad es siempre en el Perú por razones obvias y a mitad de año hacemos cada vez un viaje a un país diferente. Hemos ido al África a un safari, a China, a muchos sitios en Francia, Italia, España.

¿Con cuál de ellos se entiende mejor? ¿Qué han significado la escritura y la lectura en sus vidas?

-Tengo la suerte de llevarme muy bien con los tres. Son buenos lectores y creo que esto se lo deben a Mario. Desde que eran pequeños, les pedía que se quedaran con él en el escritorio un par de horas diarias leyendo y esto terminó por crearles el hábito de la lectura. Los tres son diferentes, obviamente con algunas cosas en común, pero quisiera resaltar algo que además de alguna manera está relacionado con sus respectivos trabajos: su permanente preocupación por los problemas no solamente de su país sino del mundo.

¿Cómo vivió usted la candidatura de su marido a la presidencia del Perú, a principios de los noventa?

-Después de estar tantos años al lado de una persona que vive para la literatura, es normal que estuviera preocupada, puesto que si ganaba las elecciones tenía que apartarse de ella varios años. No me entraba en la cabeza que los años de la campaña y de gobierno pudiera estar en paz sin leer ni escribir. Fui muy reacia al principio, pero cuando ya no tuve más remedio que aceptar me puse incluso a trabajar. Fue una experiencia dura, pero muy conmovedora a la vez. Convocamos a las personas más destacadas en todos los campos que colaboraron durante tres años de una manera extraordinaria y que lograron elaborar un gran programa de gobierno. El Perú es un país muy extenso, con una geografía complicada y probablemente lo más difícil fue llegar a todos los pueblos más remotos y con Sendero Luminoso a la cabeza. Tuvimos la desgracia de perder muchas personas.

¿Tiene esperanza de que Ollanta Humala haga un buen gobierno en su país? ¿Cómo ve a Perú en los próximos diez años?

A Ollanta Humala le deseo muchísimo éxito. Espero que cumpla las promesas que le ha hecho al pueblo peruano y que se rodee siempre de la gente más competente en los distintos campos. Necesitamos no sólo que siga habiendo el crecimiento económico de los últimos diez años sino que se hagan los cambios necesarios para acabar con muchos de los problemas que aquejan al Perú. Y espero que erradiquemos, también, el racismo que la clase dirigente peruana ha mostrado en esta última campaña. Es una pena que gente que ha tenido acceso a la educación haya demostrado peor que nadie una intolerancia que no tiene parámetros en América Latina. Y es lamentable que los diplomáticos y extranjeros que trabajan en el Perú y que han vivido esa experiencia se lleven esa impresión de los peruanos. Y menciono esto porque he recibido muchos comentarios a lo largo de la campaña.

¿Le preocupa el diferendo de La Haya con Chile? ¿Es un tema que se converse en pareja y/o en familia?

Esperamos que se resuelva de la mejor manera. Cualquiera que sea el resultado, que se acate de una manera civilizada y democrática. Y que a partir de ese momento nos dediquemos a estrechar los lazos de amistad que debería haber entre dos países tan cercanos en tantas cosas, que son parte de América Latina, y que tratemos de resolver más bien en conjunto los problemas.

HOJA DE VIDA
Patricia Llosa

La prima y esposa  del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa,  nació en Lima,  es madre de tres: Álvaro, Gonzalo y Morgana. En 1965 contrajo nupcias con el escritor.


En su formación  ha estudiado Civilización francesa e Historia del Arte, en La Sorbona y  en el Museo de Louvre, en París. Ha vivido en diferentes ciudades.

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