6 de August de 2011 00:01

Una mujer y su mito renacen en ‘Cordeles del Tiempo’

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Una mujer, ella, y una sombra, sentadas. Ella se descubre, se explora. La sombra, la muerte, está a la espera de la mujer. Con esta puesta en escena arranca ‘Cordeles del Tiempo’ de Susana Nicolalde (Fundación Mandrágora Artes Escénicas), un análisis teatral sobre la representación de la mujer en los cuentos míticos ecuatorianos.

La obra nació de una pregunta personal que Nicolalde se planteó sobre estas historias. ¿Qué hay detrás de esas imágenes de mujeres como la Dama Tapada o María Angula? En ese camino se encontró con el libro ‘Mujeres que corren con los lobos’ de Clarissa Pinkola Estés, el cual abrió un camino de investigación para Nicolalde. A partir de ahí escribió su propio texto que “intenta descifrar qué hay detrás de ese concepto sobre la mujer y cómo es su proceso de reconstrucción”, confiesa la autora. Desde entonces, la temática de la mujer es un constante en su obra dramatúrgica.

No ha sido fácil, reconoce, pero los materiales empezaron a emerger desde “mi caverna cálida y profunda. El enfrentamiento con mis muertes y nacimientos, la duda y el miedo, el rugido ensordecedor del instinto que se escapa de las profundidades de la matriz, han sido cómplices artífices de esta reconstrucción”.

En ‘Cordeles del Tiempo’, se planteó explorar la vida, la muerte y el instinto. Que, para ella, son elementos que construyen el ciclo de la vida. “La vida no puede existir sin la muerte y viceversa, y el instinto es el que las conecta, está en las entrañas”, cuenta.

La obra es un unipersonal y está construida de manera metafórica, relacionada a los mundos interiores de las mujeres. “Somos mujeres de muchas lunas y vidas porque en cada ciclo morimos, renacemos e incluso nos transformamos por completo. Necesito morir para renacer porque eso es lo que hacemos. Tenemos que volver a parirnos”. Para ella es necesario aprender a asumir la muerte como necesaria para no estancarse, para seguir.

Es así que en la obra, la muerte (interpretada por Vincent Kerschbaum) es el símbolo de renacimiento. “Es una mujer anfitriona. Está ahí, tranquila, aguardando”. Y, cuando la espera termina, se produce una metamorfosis. Ahí es cuando la mujer ha renacido”.

El nombre de la obra nace porque la metáfora del espacio donde transcurren las etapas es un patio lleno de cordeles “donde colgamos nuestras lunas. El patio donde colgamos la ropa”.

La Fundación Mandrágora Artes Escénicas inició en 1997. Hace cinco años se unió Kerschbaum al grupo. Ahora se desvincula de él. Nicolalde confiesa que su partida es muy dolorosa pero está contenta porque él va a seguir un camino. “Hemos vivido intensamente compartiendo, explorando, acompañándonos. Es justo y natural que se vaya. El grupo seguirá con la propuesta”.

Las presentaciones

'Cordeles del Tiempo' se presenta hoy, a las 20:00 y mañana a las 19:00, en la sala Mariana de Jesús de la Casa de la Cultura.

'El hijo audaz de Madre Coraje', otra de las obras de Mandrágora, se presenta ahí mismo el 11, 14, 18 y 21 de este mes. De jueves a sábado a las 20:00 y el domingo a las 19:00. Entrada USD 8.

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