25 de February de 2011 00:00

El Mariano Aguilera tras la excelencia

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‘Si en el arte no se busca excelencia... entonces ¿en qué?”, cuestiona el crítico Lenin Oña, en el sentido de renovar y perfeccionar el Premio Mariano Aguilera. Él fue parte del Consejo consultivo que trabajó en la reestructuración de este certamen, junto a un Comité asesor.

En el primer grupo, Oña estuvo junto a Mauricio Bueno, iniciador del arte conceptual en el país, y la artista Magdalena Pino, ganadora del Mariano Aguilera. El segundo grupo se conformó con el pintor Marcelo Aguirre, el crítico Rodolfo Kronfle, el antropólogo Xavier Andrade y el curador Hernán Pacurucu.

Nueve meses de reuniones resultaron en un documento que plantea recomendaciones para renovar el Mariano Aguilera. Este proceso se acompañó de la realización de Mariano Retro, una muestra retrospectiva de los ganadores del histórico concurso. La exposición, en el Centro de Arte Contemporáneo (antiguo Hospital Militar) se inició en noviembre del 2010 y durará hasta finales de marzo d este año. Hasta el momento ha recibido a más de 16 000 visitantes.

Con las resoluciones del Consejo y del Comité, el Mariano inició una reestructuración, después de que en el 2008 se suspendiera, por una polémica decisión de la curaduría de turno, que señalaba que ninguna obra tenía la calidad necesaria para participar. Esta renovación empezó por quitarle la figura de Salón y nombrarlo Premio, para la próxima convocatoria que se lanzará en el Mariano Retro.

“Lo de Salón es un término del siglo XIX , que se arrastró durante el XX y ya no cabe”, explica Oña. A lo que Kronfle añade: “Un punto clave de los razonamientos que se consensuaron fue que el antiguo Salón no derive en el modelo Bienal, que tiene ya de por sí serios cuestionamientos. El giro de convertirlo en ‘Premio’ congenia de mejor forma con la realidad actual”.

Por esa misma realidad actual del arte, se buscó un concepto más amplio del Premio, pues en la convocatoria no se diferenciarán técnicas ni géneros; las diversas modalidades están permitidas. Aunque –aclara Oña– con los códigos implícitos de tipo ético, físico y económico. Para el pintor Marcelo Aguirre, el término contemporáneo no excluye manifestaciones como la pintura, pues se trata de “ideas”.

Asimismo, Kronfle señala que el arte actual no privilegia la vigencia de ningún medio por sobre otro. “Un pintor puede lograr obras contemporáneas mientras otro artista puede hacer una performance trasnochada y sin pertinencia alguna”.

La reestructuración plantea que el premio entregue tres re-conocimientos equivalentes, a cualquier disciplina (la oficina de coordinación del Premio explicó que los montos y presupuestos están por definirse con la Secretaría Municipal de Cultura). El premio se entregará cada dos años. La frecuencia –dice Kronfle– depende de la eficiencia administrativa para una buena edición, volúmenes de producción en Ecuador y aspectos de financiamiento. En cuanto a la curaduría y al jurado, se ha propuesto que sea un solo curador y tres jueces, dos extranjeros y uno nacional (para contextualizar).

Una cuestión por trabajar –reconocen los miembros del Consejo y del Comité– es la promoción y la difusión del premio. Un aspecto que ya ha tenido un revés, pues el Mariano Aguilera no fue incluido en el agenda de Quito Capital Americana de la Cultura 2011.

Oña también menciona su idea de que el Mariano se instituya como un organismo municipal, pero que goce de autonomía de gestión, con oficina de coordinación, director y comisión asesora permanente. De eso –considera– no depende solo la organización, sino la formación de públicos y de especialistas, curadores sobre todo para mantener un alto nivel de exigencia y calidad.

En las recomendaciones se señala un refuerzo en la parte educacional del Mariano, con actividades académicas, exposiciones paralelas e intercambios con artistas del país y del exterior. Esto también en miras de la internacionalización del Premio.

Finalmente, Kronfle apunta que para que los cambios sean provechosos se requiere de tres cosas: “Voluntad política (descartar el populismo complaciente), autonomía administrativa y profesionalización de todos los actores que conforman el engranaje del evento, como son los jurados, los curadores y los artistas”.

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