Planteles no fiscales podrán acordar modalidad a distancia
Erick Benítez: ‘Crímenes reflejan el aumento de la …
Solidaridad y unión de vecinos ayudan a detectar cas…
Cinco locales fueron clausurados en Guayaquil por in…
Alcaldesa Viteri dice que colaborará con la Policía …
6 419 nuevos casos positivos de covid-19 se registra…
Militares realizan operativos de control en calles d…
Lasso enviará proyecto de Ley sobre uso de la fuerza…

Libertad y conocimiento, el camino de Escohotado

Antonio Escohotado (1941- 2021) es un referente del liberalismo y de la cruzada contra la prohibición. Foto: Internet

Entre Woodstock y Mayo del 68, el filósofo Antonio Escohotado apostó por la primera opción, como el optimista por temperamento que era.

El contraste entre Río de Janeiro -donde pasó sus primeros 10 años de infancia- con la gris y católica Madrid que lo recibió de vuelta en España, fue la primera señal de que su camino estaría marcado por aprender, cambiando de ideas.

Gracias a la biblioteca de su padre, funcionario del servicio exterior, Escota -como le llamaban sus allegados- cultivó el hábito de devorar libros. Estudiaba, en promedio, de 10 a 12 horas diarias.

Ese método de trabajo lo sostuvo hasta poco antes del 21 de noviembre, cuando le llegó el descanso final en la mítica Isla de Ibiza. Ahí pasó sus penúltimos días, para esperar a la parca con aplomo.

En su juventud Escohotado incursionó en el comunismo, seducido por el “perfume embriagador” que emanaba. Pero tras leer a profundidad la vida y obra de Karl Marx, lo rebautizó como “la quinta esencia de la putrefacción”.

Fiel a su principio de que aprender es abandonar la actitud dogmática, ya vislumbraba a la propiedad privada y al comercio como elementos fundamentales en el desarrollo de las sociedades.

En 1971 ocurrió un hecho que lo marcó. El presidente estadounidense Richard Nixon impulsó el Convenio Internacional de Sustancias Psicotrópicas, que abrió la puerta a la guerra contra las drogas.

El filósofo y ensayista español aportó en el estudio de las sustancias que amplían los grados de conciencia. Foto: Twitter Antonio Escohotado
El filósofo y ensayista español aportó en el estudio de las sustancias que amplían los grados de conciencia. Foto: Twitter Antonio Escohotado



Desde entonces, abanderó la causa contra la prohibición, sustentada en un análisis histórico, con tinte hegeliano, de la relación intrínseca que ha existido entre la humanidad y las sustancias que amplían los grados de conciencia.

La batalla por la despenalización tuvo su sede en Ibiza, donde colaboró con La Hermandad del Amor Eterno. Esa agrupación californiana pasó a los anales del FBI, por catapultar el movimiento hippie. Un capítulo aparte supone su aporte en la fundación de la discoteca Amnesia, una de las más reconocidas del mundo.

Coherente con su pensamiento, Escohotado pisó la cárcel y fue allí donde, en nueve meses, escribió ‘Historia General de las Drogas’, quizás su obra más reconocida.

En una celda de aislamiento pasó a limpio las notas que había reunido durante una década sobre historia, antropología, medicina, farmacia y economía de las drogas.

El texto, que podría pasar como un vademécum enciclopédico, en el fondo abraza otro de los ejes fundamentales de su obra: la libertad, entendida como complemento de la sustancia cotidiana. “De mi piel para adentro solo mando yo. Ahí empieza mi exclusiva jurisdicción”.

A manera de símil de lo que ocurrió en EE.UU. cuando se prohibió el alcohol, Escohotado ya advirtió que esa política contribuiría al fortalecimiento de un violento mercado negro (carteles), cuyo poder económico en muchas ocasiones es superior al de los Estados.

En la década de los noventa su rostro empezó a cobrar notoriedad en los debates televisivos. También fue objeto de persecución por agrupaciones como Madres contra las Drogas. Otra anécdota la protagonizó un juez argentino que dispuso su captura, por considerar que en una visita hizo apología del uso de sustancias. “El peligro de todas las drogas es la ignorancia”, respondía.

A la par de esa esfera, Escohotado profundizó en metafísica con su ‘Realidad y substancia’ y se adentró en el pensamiento complejo en ‘Caos y orden’, dos títulos de sus más de 20 obras. Con la irrupción del Internet, sus ideas sobre la libertad y el combate a los colectivismos lo reposicionan como un autor de referencia para el liberalismo, en sus variopintas vertientes.

En los tres tomos de ‘Los enemigos del comercio’, que salieron a la luz entre el 2008 y el 2016, el madrileño repasa la repulsión histórica que ha existido ante la creación de la riqueza, desde los Esenios- a quienes vincula con el entorno de Jesucristo- hasta llegar a la extinta Unión Soviética.

Fundamentalmente, señala que cuando se ataca el comercio, se ataca la libertad para producir y consumir. “Cada vez que la sociedad ha llegado a la prosperidad es porque se ha ensanchado la franja media. Personas que viven de profesiones útiles para el prójimo, en lugar de vivir de la cuna o de la protesta o de la conquista”.

A Escohotado le lucía la blusa merengue. Pocos días antes de morir, salió a la luz su última obra: “La forja de la gloria. Breve historia del Real Madrid contada por un filósofo apasionado del fútbol”. Además de haber compartido anécdotas con Di Stéfano y Puskás, consideraba al equipo madridista como la institución que abrió el camino para sacar a España del “aislacionismo”.

Su viaje intelectual y psicodélico le llevó a concluir que el fin último del ser humano es el conocimiento. Que una sociedad es rica, no por tener grandes reservas, sino por tener educación. Antes de fallecer, hablaba de la muerte con serenidad, pues creía que no vivió en vano y que “pudo ser útil para algunas personas”.

Suplementos digitales