26 de January de 2012 00:05

Joyas que van más allá del adorno

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¿Por qué encantan ciertos objetos?. ¿Qué se invierte en el proceso de producción y consumo de dicho encantamiento? Todo objeto existe solo en tanto es socialmente interrogado y, de acuerdo a la antropología del cuerpo, la capacidad de adorno señala una frontera entre naturaleza y cultura.

Lo cultural y lo identitario entran en juego al hablar de joyería. Dicha identidad requiere de elementos que, conjugados por la magia de la alquimia e investidos por un cierto discurso sobre lo simbólico, devienen en representaciones materiales y visuales. El hacedor de joyas emerge como un traductor que va de lo conceptual hasta la selección de materiales que ensamblan un todo nuevo denominado ‘joya’, legible desde la moda, el diseño o el arte.

Basado en entrevistas a profundidad con Santiago Ayala y Hugo Celi, representativos del encuentro entre antropología y joyería, destaqué las interpretaciones que hacen los hacedores de joyas sobre sus traducciones y transiciones. Los objetos están tan inmersos en relaciones sociales como lo están las personas; existen en función de interacciones y relaciones que envuelven memorias, afectos, emociones y deseos.

Desde esta perspectiva se entiende cómo algunos joyeros en Ecuador lidian con las fronteras entre joyería comercial y artística en un contexto institucional precario en mercados y circuitos de exhibición. Escogí dialogar con Ayala y Celi dado que operan como excepciones en un panorama dominado por la artesanía y el ornamento. Ambos son joyeros que proyectan su trabajo hacia la experimentación conceptual en un medio que, como el ecuatoriano, carece de una infraestructura de galerías especializadas y que, desde el arte contemporáneo, desdeña a la joyería como una suerte de oficio manual.

Los dos obedecen a tradiciones de apropiación de la antropología radicalmente diferentes. En el caso de Ayala, derivadas del aprendizaje y la práctica chamánica, y, en el de Celi, de la familiarización académica con teorías y métodos. Nociones de identidad cultural son puestas en juego con el afán de crear joyería que habla de búsquedas personales pero relacionadas con la condición más amplia del mestizaje. Ambos dicen hablar con voces andinas, y comparten un legado de clases medias urbanas y educadas.

Los joyeros y su propuesta

Santiago Ayala (Quito, 1966) es joyero y chamán. Basado en Vilcabamba, Ayala divide su producción en dos tipos de joyas: aquellas destinadas al consumo turístico y las que resultan de su búsqueda espiritual. Una antropología experimental alimenta su práctica como oficiante de ceremonias de curación chamánicas con alucinógenos. En ocasiones, las joyas se informan de sueños o imágenes sugeridas por el vuelo alucinógeno, en donde “arquetipos” producen un lenguaje universal.

Para traducir nociones de identidad, Ayala trabaja con piedras sudamericanas, especialmente andinas, e imágenes antropomorfas tomadas de la fauna regional de la Amazonía. La concha spóndylus, elemento simbólico y de intercambio prehispánico es uno de sus materiales favoritos.

Hugo Celi (Quito, 1964), es joyero y profesor en Quito. Antropólogo, Celi conjugó su interés por los archivos fotográficos sobre pueblos indígenas para formular una propuesta única en la joyería ecuatoriana. Ha combinado su oficio con la cátedra universitaria. La entrada a la antropología fue dada por cercanías familiares con la Serranía indígena. De ahí que Celi define su joyería de investigación como antropología representada, caracterizada por la necesidad de expresión artística y no por la demanda del mercado.

Por su parte, la unidad entre joyería y chamanismo tiene consecuencias sobre cómo Ayala percibe lo artístico y lo contemporáneo: la joyería se constituye en una extensión de una práctica que aúna al hacedor de joyas con una búsqueda espiritual que tiene su expresión en la práctica chamánica. Estos ámbitos guardan el mismo principio: encontrar un lugar en el universo y facilitar una materialización de energías que son convenidas mediante el oficio o mediante la visión. El valor primordial de la joyería, en este contexto, es simbólico, ritual o energético, antes que decorativo.

De ahí que las piedras, señala, pueden reaccionar de una manera dada cuando son usadas por una persona u otra, en función de conexiones que van más allá de lo meramente funcional y que guardan relación con una concepción animista de los objetos.

Celi, a su vez, toma sus experiencias de campo como etnógrafo entre comunidades de alta montaña para reflexionar sobre los cambios en la religiosidad campesina promovidos por la presencia del evangelismo y sus consecuencias sobre las tradiciones estéticas de la zona. Rituales cotidianos, como el del despiojamiento, son usados sobre la base de investigar en archivos de fondos fotográficos sobre la representación de lo indígena.

Celi juega con la fotografía a manera de grabado y elementos naturales como cabello humano, piojos, cuero, madera y otros. Sus obras son homenajes al mestizaje y a las tradiciones rurales vinculadas a la Serranía y la Amazonía, el mundo festivo, las prácticas chamánicas y la cultura popular.

Para Celi, la joyería cumple su propósito cuando comunica, como cuando exhibiera una pieza-altar dedicada a Julio Jaramillo, máximo ícono de la música popular en Ecuador y de amplísima difusión en Latinoamérica. Hecha con acetato original de un disco de este cantante, luces, fotografía, plata, oro y fibras textiles, ha promovido inclusive experiencias performáticas colectivas con sus espectadores, como cuando decenas de asistentes a una muestra en Caracas corearon sus canciones espontáneamente alrededor de quien la portaba.

Así planteadas las transiciones entre antropología y joyería, queda buscar una mirada etnográfica sobre el estatus de la joyería en relación al arte contemporáneo.

Sobre este trabajo


‘Antropología Representada:   Joyería Contemporánea en Ecuador’ es el título original de esta ponencia hecha por el antropólogo Xavier Andrade.

La ponencia  tiene  tres ejes:   flujos y tensiones entre antropología y arte contemporáneo;  interpretaciones de los hacedores de joyas;   la joyería contemporánea como múltiples intersecciones.

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