27 de February de 2011 00:00

Jonathan Franzen vs. el mundo

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Que Mark Zuckerberg, el polémico creador de Facebook, haya sido la “Persona del año” 2010 según la revista Time, no sorprendió a nadie. La verdadera confusión sucedió cuatro meses antes, el 23 de agosto, cuando el escritor estadounidense Jonathan Franzen (1959) apareció en la portada de la misma revista sosteniendo sobre su hombro derecho las palabras “Gran novelista americano”.

Lo más simbólico en la decisión editorial de Time, que trajo consigo reclamos varios y hasta un levantamiento feminista-literario, es que ‘Freedom’, la novela que le concedió el título nobiliario a Franzen, trata de hacer lo mismo que quiso hacer la revista al ponerlo en su tapa: prender la sirena y manejar hasta que todos estemos despiertos y alertas. A través de la familia Berglund (sus miembros, sus amigos, sus amores) entramos a una historia que no podría ser la nuestra, pero casi. El gran tema de esta familia, y de este libro, es el mundo que les (nos) tocó vivir en los Estados Unidos post 9/11: la moral dividida entre demócratas y republicanos, la devastadora gestión de George W. Bush, la esperanza ciega en Obama, el poder de convocatoria de las redes sociales, la posible influencia de estrellas de rock inconscientes en la conciencia colectiva, la sobrepoblación, la lucha ecológica más allá de la moda y la pose, la diferencia entre un mensaje de texto y una frase en el BlackBerry Messenger, y cómo a pesar de vivir conectados la verdad es que ni idea.

Alumbrado por la estructura de una novela rusa del siglo XIX y el ritmo de un buen chisme contado en la cocina después de la cena, Franzen nos guía dentro de la casa de los Berglund y nos muestra sus habitaciones hasta que ya no hay nada más para mostrar, hasta que sus personajes se han convertido en personas y nos importan tanto como nuestra propia familia. Si quisiera, Freedom podría liberarnos, pero ese no es su problema. La novela toma lo que pasó hace cinco minutos, lo que aún está pasando, y lo vuelve historia sólida, no retornable. Este libro no nos identifica ni nos une, nos define.

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