5 de October de 2011 00:02

Gabriel García Márquez retratado como un soldado de la Guerra Fría

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‘Os últimos soldados de la Guerra Fría’ (‘Los últimos soldados de la Guerra Fría’), el libro del escritor, político y periodista brasileño Fernando Morais, redescubre una faceta poco conocida de Gabriel García Márquez.

En uno de los pasajes, el volumen revela que el autor colombiano, Premio Nobel de Literatura en 1982, actuó en 1998 como una suerte de mensajero entre el gobernante cubano Fidel Castro y el presidente estadounidense de la época, Bill Clinton.

La travesía del escritor colombiano para entregar una misiva secreta del líder de la isla al Mandatario del país más poderoso del planeta constituye quizás el capítulo más sugestivo. Se incluye en el informe escrito por García Márquez sobre ese episodio particular. El autor de ‘Cien Años de Soledad’ confiesa, por ejemplo, haber soportado “escalofríos de pánico” durante los días en los que permaneció en una habitación de un hotel en Washington. Ahí esperaba una llamada de la administración Clinton.

Refirió también que temía que el mensaje del dirigente cubano le fuera robado. Era mayo de 1998 y para amortiguar la angustia y sus temores, escribía ‘Vivir para contarla’, una polémica autobiografía que terminó de escribir allí, según reseñó el diario bogotano El Espectador.

¿Cuál era el propósito de la carta? Castro intentaba llamar la atención del Gobierno de Washington para detener a los grupos anticastristas de Miami. En el texto decía que esas agrupaciones constituían un problema para Cuba y pudieran serlo también para Estados Unidos.

Tres años y meses después se confirmó que los suicidas de la red Al Qaeda efectuaron sus cursos de pilotaje en Florida, antes de estrellar los aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington, durante los brutales atentados del 11 de septiembre del 2001, según ha recordado Morais. Este también no ha tenido empacho en asegurar que “Fidel Castro predijo los ataques del 11-S”.

Las revelaciones del libro confirman, por otra parte, las insinuaciones que el propio ‘Gabo’ hiciera anteriormente a la revista Cambio acerca de su participación como confidente del Comandante de la Revolución Cubana.

La posibilidad del contacto de Castro con la Casa Blanca dependía en esas fechas de la amistad surgida entre Clinton y García Márquez. El escritor visitó Cuba a inicios de 1998 para entrevistarse con Castro y hablar, entre otros temas, del conflicto armado en Colombia y el deseo del dirigente de la isla de entrar en contacto con EE.UU. Ambos decidieron redactar un documento de siete puntos, escrito en español y también traducido al inglés, que debía llegar a manos de Clinton con la ayuda de ‘Gabo’.

En abril de 1998, el Nobel colombiano dictó un taller en la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey, y consultó a Bill Richardson, miembro de la administración de Clinton, sobre un encuentro con el presidente. Y reveló, además, que él tenía un mensaje urgente para el Mandatario estadounidense, sin dar los detalles del remitente y del contenido de la misiva.

No obstante, los procedimientos de seguridad del Gobierno de EE.UU. y la ausencia temporal del Presidente por vacaciones retrasaron la entrega del documento. Por ese motivo, García Márquez se reunió con Thomas McLarty, amigo de Clinton, para entregarle a él la importante carta.

¿Qué pasó con el mensaje de Castro y con el papel de ‘Gabo’ como emisario del líder cubano? No tuvo eco en Washington. El autor colombiano se reunió de nuevo con McLarty y con tres funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU., en la Casa Blanca, en 1999. El amigo de Clinton releyó el texto y se pronunció sobre el tema con expresiones como “terrible”.

Los pasajes dedicados a Gabo en el papel de emisario del dirigente cubano constituyen apenas una parte de una trama más espesa, que es uno más de los desencuentros entre Washington y La Habana. Aborda, por ejemplo, la historia en Estados Unidos de Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino, René González y Gerardo Hernández, a través de los testimonios de familiares, funcionarios, periodistas que han seguido de cerca el caso de espionaje y exiliados de la isla caribeña. Los cinco son agentes secretos de Cuba, que la isla proclama como héroes. Fueron condenados a largas penas de cárcel en EE.UU. por espionaje.

Para recopilar información y alimentar su libro, Morais tuvo acceso a los documentos y archivos del FBI estadounidense y de los servicios secretos de Cuba.


Sobre el autor del libro

Fernando Morais (Mariana, Minas Gerais, 1946) ha laborado en la revista Veja, los diarios Jornal da Tarde y Folha de São Paulo, así como en TV Cultura y el portal IG. Ha ganado en tres ocasiones el Premio Esso y cuatro veces el Premio Abril. Es catalogado como un amigo de Cuba.

Morais ha escrito, entre otros libros, la novela 'Olga'; 'La isla', referido a Cuba; 'El Mago', que relata la travesía literaria del autor brasileño Paulo Coelho; 'Corazones sucios' y 'Los últimos soldados de la Guerra Fría', este último de la Editorial Companhia das Letras.

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