3 de August de 2012 00:01

Diego Zamora es más que una voz, es pura convicción

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Diego Zamora Mendieta. Nació el 6 de septiembre  de 1985. Estudió en el colegio Hermano Miguel La Salle. Es ingeniero en Turismo. También toca instrumentos como charangos, zampoñas, flauta, entre otros. Es profesor del Centro de Fronteras Musicales Abiertas (Froma).

Las puertas de las entidades públicas y privadas que se cerraron en Cuenca para apoyar el viaje del barítono bajo, Diego Zamora, al concurso mundial de canto lírico Salzburgo Voice Festival 2012-Austria, se abrieron cuando lo vieron regresar con su ‘ primer lugar’.

Zamora, de 26 años, estuvo tres semanas en Austria desde el pasado 14 de julio. Allí, recibió clases de técnica vocal, canto... dentro de ese concurso. El viernes pasado hizo público su triunfo y el miércoles fue homenajeado en la capital azuaya. Tiene una voz grave y clara. En ocasiones anteriores ha estado o participado en países como Venezuela y Colombia. En los 22 años de su carrera también fue parte del grupo de música latinoamericana Mónica y su familia y se presentó en Alemania, Brasil, Italia, Perú y Argentina.

Su preparación y dedicación ha hecho que participe en diferentes óperas como El elixir del amor y El Barbero de Sevilla. También, en varias ocasiones, se ha presentado junto a la Orquesta Sinfónica Nacional y desde hace dos años con la Sinfónica de Cuenca. Con esta última ha interpretado géneros como el bolero, el pasillo...

¿Cuáles fueron los momentos claves para llegar al festival de Salzburgo, en Austria?

La selección del jurado que me escogió entre 13 000 carpetas. Después estuve entre los 35 finalistas y obtuve el primer lugar de este festival. El segundo momento fue cuando mis papás me dieron el impulso, pese a las muchas trabas que hubo. Finalmente, el apoyo del Ministerio de Cultura que cubrió el costo de los pasajes.

Nombre a las personas más importantes o que más le ayudaron en su éxito.

En primer lugar a Dios, todo le debo a él. A mis padres, hermana y familia que me apoyaron en todo. Y a mis amigos porque se portaron increíble. El grupo Ayuyactu de música folclórica, del que soy parte me donó un premio económico, que ganamos en un festival. Igual, la Universidad de Cuenca, a través de María Eugenia Washima, me ayudó en el concierto que hice antes de mi viaje para obtener fondos.

¿Cuáles considera que son los secretos de su éxito?

La humildad, la perseverancia y que tengo mucho por aprender.

¿Los momentos más impactantes del festival?

Escuchar al resto de cantantes. También el día que tuve mi recital y la respuesta del público fue un impulso tremendo para mí, y el día del veredicto del jurado.

Cuéntenos detalles de su participación en Salzburgo.

El día de mi recital el 24 de julio y el concierto de Ave María que fue en una iglesia fueron especiales. Y el mejor momento, sin duda fue la final. Ese día fue muy reñido, hubo cuatro finalistas y su capacidad vocal era impresionante.

¿Los peores momentos o sustos que pasó en Austria?

Me afectó el cambio de clima y tuve problemas de salud y tuve que preparar cinco canciones en dos días; lo angustiante fue cuando perdí el vuelo de regreso. Dormí en el aeropuerto y conseguí otro pasaje. Les dije que venía de un festival y tuve que cantar.

¿Cuáles fueron sus errores?

Garrafales no hubo. Pero uno error fue no haber aprendido el alemán. Hubo momentos de tensión. La mayor falencia es que en el país no hay personas especializadas en la dirección musical de una ópera, lo que se llama un ‘coach’. Por ello mis estudios eran de 17 horas al día y dormía poco para superar mis limitaciones.

De los temas que interpretó, ¿con cuáles se queda?

El pasillo ‘Despedida’, de Gerardo Guevara. Este tema encantó y recibí felicitaciones. Otro tema que impactó fue la ópera Don Giovanni. Es una obra jocosa y sumada a la puesta en escena, mi voz y con la labor de los músicos se hizo un trabajo excepcional. La obra que quedó en la mente del público fue ‘Caro mío ben’. Este tema se aprende al inicio, cuando uno recién empieza a tomar clases de técnica vocal. Mi objetivo era darle ciertos parámetros e innovaciones que muestra su dulzura. Es una obra muy buena.

¿Qué lecciones le deja este festival en el que ganó?

Nunca rendirme y permanecer en esta lucha constante, no solo en el campo lírico sino en el folclor. Otra lección es que a veces uno pierde la óptica del verdadero valor que uno tiene, no solo como profesional si no como ser humano. En el festival había personas que pasaron momentos duros por su situación económica. Sin embargo, el hecho de convivir y crear lazos de amistad es una experiencia importante para unirse como personas, sin importar de dónde vengas y lo gratificante es los amigos que hice.

¿Cuáles son los proyectos inmediatos que tiene?

Uno de los proyectos más grandes que se viene es la beca para estudiar en Viena. Espero que todo salga bien y viajaré en octubre, me cubren los costos académicos y debería buscar apoyo para financiar mí estadía. Los otros dos proyectos de seguro vendrán con el paso del tiempo. Tengo que esperar las oportunidades de trabajo.

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