3 de octubre de 2020 00:00

Un tiempo para cuidar la piel

Después de ducharse, lavarse el rostro o rasurarse, es necesario rehidratar la piel para mantenerla fresca y sana.

Después de ducharse, lavarse el rostro o rasurarse, es necesario rehidratar la piel para mantenerla fresca y sana. Foto: Captura

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Ana Cristina Alvarado

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El rostro es sensible a los cambios ambientales. La hidratación es fundamental en esta etapa de transición a la temporada invernal, ya que el frío y la baja humedad dan como resultado aire seco, el cual absorbe la humedad de la piel.

La piel cuenta con una barrera llamada manto hidrolipídico, que la protege del medio externo. Un cuidado adecuado mantiene este manto en buen estado. Así lo da a conocer la dermatóloga Paola Guevara.

Una rutina básica, dice la especialista, requiere de aseo e hidratación en la mañana y en la noche. Todos los productos deben ser específicos para el tipo de piel. Incluso las personas con piel grasa deben hidratarla. Para ellas existen geles.

La limpieza debe realizarse con un sustituto de jabón con PH ácido, el más parecido a la piel. Para la hidratación debe usarse un producto con ingredientes como ceramidas, manteca de karité, bisabolol u oligoelementos, según Guevara. Así se evitará que la piel luzca apagada, se marquen prematuramente las líneas de expresión o se desescame.

Daniela Córdova, esteticista integral, indica que es importante usar tónico antes de la crema o gel. Regula el PH de la piel y ayuda a receptar mejor los ingredientes de los productos que se aplicarán después.

El agua de rosas 100% natural y el agua termal pueden usarse como tónico. Además, estos pueden reutilizarse en el día para mantener la hidratación y frescura de la cara.

El contorno de ojos, por otro lado, evitará el envejecimiento prematuro de esa zona. Córdova aconseja su uso desde los 20 años o lo más temprano posible para mantenerlos bien.

Los aceites de origen vegetal son una alternativa a los hidratantes. Estos actúan de forma inmediata y prolongada. También aportan ácidos grasos esenciales y omegas. Así lo señala María Augusta Vega, máster en Ciencia y Tecnología Cosmética y creadora de la línea de cosméticos Núa.

En el rostro se deben aplicar solo aceites que no causen oclusión o que sean no comedogénicos. Los aceites minerales, por ejemplo, son muy pesados para el rostro. Estos dejarán el rostro grasoso y taparán los poros, causando el aparecimiento de puntos negros o espinillas visibles.

Vega recomienda verificar los ingredientes de los productos que se encuentran comúnmente en las perchas. Aunque sus etiquetas pueden dar a entender que son 100% naturales o vegetales, entre sus ingredientes pueden contener aceites minerales como ‘paraffinum liquidum’.

Los aceites de semilla de cáñamo, semillas de uva y rosa mosqueta son algunos que se usan para crear fórmulas para el rostro. Cada uno tiene diferentes propiedades, como cicatrizantes o antioxidantes.

Aunque estos aceites se absorben de forma fácil, los que tienen la tecnología de toque seco son los más cómodos de usar. Personas de todo tipo de piel pueden usarlos sin temor a que se altere la estructura de su piel de una manera radical.

El uso del protector solar, incluso en interiores, protegerá a la piel de la deshidratación causada por rayos UV. Las pantallas de computadoras emiten esta luz que afecta a la piel.

Una vez a la semana se puede complementar la rutina con el uso de mascarillas puntuales, como las de contorno de ojos, o también con las faciales.

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