29 de noviembre de 2019 00:00

Cuenca celebra 20 años como Patrimonio Cultural de la Humanidad; recorra estos cinco sitios patrimoniales

Plaza de San Francisco en el Centro de Cuenca. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Plaza de San Francisco en el Centro de Cuenca. Fotos: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Lineida Castillo

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Solo dos ciudades del Ecuador ostentan el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Hace 41 años lo consiguió Quito y este 1 de diciembre, la Cuenca recuerda 20 años de este trascendental reconocimiento otorgado por la Unesco.

La capital azuaya es una ciudad de riqueza arquitectónica, cultura y paisajística. Para esta distinción el organismo internacional consideró 26 edificios de valor monumental, 602 arquitectónicos y 803 ambientales en las 224 hectáreas del Centro Histórico. A continuación cinco sitios emblemáticos.


El Centro Histórico y su trazado

Catedral vieja de Cuenca

Catedral de El Sagrario conocida como Catedral Vieja, ubicada en pleno Centro Histórico de Cuenca, en el Parque Calderón. 


El Centro Histórico conserva su trazado original en cuadras perpendiculares, propio de los entornos urbanísticos españoles de la época en que fue fundada en 1557. Entre las calles adoquinadas del centro de la urbe se levantan las imponentes edificaciones, museos e iglesias como la Catedral de la Inmaculada Concepción (Nueva) y El Sagrario (Vieja), Seminario San Luis, parque de Las Flores, Palacio de Justicia, Alcaldía (exBanco del Azuay)…


El Barranco del Tomebamba

Imagen del río Tomebamba y el Barranco, en el centro de Cuenca. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Imagen del río Tomebamba y el Barranco, en el centro de Cuenca.


Comprende el final de la segunda terraza de la geografía de la ciudad y la zona que divide a la urbe antigua (Centro Histórico) de la moderna. El Barranco –atravesada por el río Tomebamba y su cordón de vegetación.

A partir del Barranco se asentó la población mestiza. A lo largo de los dos kilómetros de recorrido se ubican la subida y Cruz de El Vado, El Padrón, Centenario, el puente Roto y las casonas parecen estar colgadas. Todo eso lo convierte en el sitio emblemático y símbolo naturaleza más importante de la ciudad.


Pumapungo

Museo arqueológico Pumapungo. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Museo arqueológico Pumapungo


Fue construido a finales del siglo XV por los Incas para fines religiosos, políticos y administrativos. En su interior estaba el Templo de Las Vírgenes del Sol. Era un centro administrativo del norte del Tahuantinsuyo.

El núcleo de la ciudad era Pumapungo, donde estaba la plaza principal. Antes de la llega de los españoles, la antigua ciudad de Tomebamba fue destruida. Pero quedaron importantes vestigios arqueológicos como las terrazas escalonadas de piedras donde se cultivan productos relacionados con el culto al sol, túneles y una colección de objetos representativos.


Museo Agustín Landívar

Museo Agustín Landívar. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Museo Agustín Landívar


Está ubicado junto a las ruinas de Todos Santos, en la Calle Larga. Allí, existen vestigios arqueológicos de las tres culturas que habitaron este territorio: muros cañaris, pisos de arcilla calcinada del período inca y molinos de piedra de los españoles.

En los exteriores y en las dos salas de exhibición hay piezas expuestas al público. Los vestigios que forman parte de este parque arqueológico fueron descubiertos en 1972, en los cimientos de una casa colonial derribada. Hay cámaras de un molino perteneciente a los primeros pobladores españoles.


La Cuenca afrancesada

La Influencia de Francia en la arquitectura de Cuenca en la Casa del Coco y la Mansión Alcazar. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

La Influencia de Francia en la arquitectura de Cuenca en la Casa del Coco y la Mansión Alcazar. 


Hasta mediados del siglo XIX la capital azuaya conservó su estilo colonial con casonas de adobe y teja. Pero el auge económico que se dio –entre 1920 y 1940- con las exportaciones del sombrero de paja toquilla y la cascarilla trajeron consigo el modelo arquitectónico francés con casonas neoclásicas.

Esto está presente en la calle Bolívar en varios inmuebles patrimoniales representativos como la Casa del Coco y de la Bienal. Desde sus fachadas evidencian la herencia de una arquitectura vernácula, con puertas y ventanas ricamente decoradas en altorrelieve, techos de latón y paredes con pintura mural que encantan a simple vista.

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