21 de enero de 2019 00:00

La crisis de la década de los 90 vista a través de 19 artistas

Pamela Cevallos y Manuel Kingman frente a un cuadro de gran formato pintado por Marcelo Aguirre. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

Pamela Cevallos y Manuel Kingman frente a un cuadro de gran formato pintado por Marcelo Aguirre. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

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Gabriel Flores
Redactor (I)
gflores@elcomercio.com

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La historia del país, en la década de los 90, estuvo marcada por profundas crisis sociales, políticas y económicas. Crisis que conmocionaron a una sociedad, que, a puertas del nuevo milenio, no tuvo otra salida que emigrar a países como España y Estados Unidos.

En medio del estallido de estas crisis los artistas locales comenzaron a crear obras pictóricas, visuales, sonoras y performáticas donde reflexionaban sobre las causas y consecuencias de crisis sociales como la de los desaparecidos o donde ponían en crisis los discursos oficiales de instituciones económicas o culturales.

El trabajo de 19 de estos artistas será parte de ‘Amarillo, azul y roto. Años 90: arte y crisis en Ecuador’, la exposición curada por Pamela Cevallos, Manuel Kingman y Eduardo Carrera, que se inaugura este miércoles (23 de enero del 2019), en el Centro de Arte Contemporáneo (Montevideo y Luis Dávila, San Juan).

Esta exhibición es el resultado de una investigación bibliográfica y de archivo realizada por Cevallos y Kingman, durante los últimos cuatro años, donde se dedicaron a hurgar en lo que sucedió en la década de los 90. La información que recolectaron proviene, sobre todo, de notas de prensa, información de catálogos y entrevistas con artistas, galeristas, críticos y coleccionistas.

El esténcil de Luz Helena Arismendi fue realizado por la artista Pilar Flores, en la década de los 90. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

El esténcil de Luz Helena Arismendi fue realizado por la artista Pilar Flores, en la década de los 90. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.


Cevallos explica que la muestra no es un resumen de la investigación sino un corte que pone énfasis, en el primer pabellón de la exposición, en contar cómo los artistas eran críticos frente a la política, la corrupción, la defensa de los derechos humanos y la lucha de las minorías.

Allí están dos de las pinturas que fueron parte de la muestra ‘Mapas’ que Pablo Barriga expuso en 1992, donde lanzó una crítica a la idea de nación a partir de la conmemoración de los 500 años de la llegada de los españoles a América; un archivo del trabajo del colectivo Artes No Decorativas, integrado por artistas como Manuela Ribadeneira y Nelson García, que en 1998 presentaron una serie de acciones bajo el nombre de Banderita Tricolor; y un documental, de 40 minutos, que muestra la marcha de 80 000 indígenas de la Amazonía, que fue realizado por Alberto Muenala, en 1992.

También está el esténcil con la imagen de Luz Helena Arismendi (mamá de los desaparecidos hermanos Restrepo) sosteniendo un cartel donde se lee ‘Por nuestros niños hasta la vida’ que fueron realizados por Pilar Flores y que durante los 90 poblaron la ciudad.

Las obras que se exhiben en el segundo pabellón tienen como conector las reflexiones en torno a la crisis económica de finales de los 90 producidas por el Feriado Bancario. Una de ellas es Tapete, una especie de alfombra elaborada con billetes de sucres tejida por Patricio Palomeque.

En este espacio también se encuentran piezas de artistas como Ana Fernández, Pepe Avilés y Luigi Stornaiolo, con una obra de gran formato titulada Cajero automático. Esta pieza fue comisionada por el Banco de Préstamos, una de las instituciones que desaparecieron, por esos años, en 1996. Esta obra ahora es parte de la reserva del Museo Nacional del Ecuador.

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