27 de abril de 2017 13:15

La contaminación auditiva se concentra en los semáforos

En los semáforos, el ruido puede alcanzar los 80 decibelios, mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda no exponerse a más de 65 dB diarios. Foto: Wikimedia

En los semáforos, el ruido puede alcanzar los 80 decibelios, mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda no exponerse a más de 65 dB diarios. Foto: Wikimedia

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Isabel Alarcón
Redactora (I)

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El sonido de los motores, las llantas, el uso excesivo del pito, los gritos de los comerciantes y la música en alto parlante que proviene de los negocios son parte de la mayor contaminación acústica que se genera en las calles del país.

En los semáforos, que son los sitios donde todos estos elementos se concentran, el ruido puede alcanzar los 80 decibelios, mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda no exponerse a más de 65 dB diarios.

Para Christian Garzón, director de la carrera de Ingeniería en Sonido y Acústica de la Universidad de las Américas (UDLA), el ruido es un contaminante invisible, por eso no se lo da la importancia que se debería.

El problema es que las personas se van acostumbrando a esta situación, sin percatarse de los daños que ocasiona en la salud y en el ambiente.

El cansancio y el estrés son síntomas que se relacionan comúnmente al trabajo, pero que estarían vinculados con la exposición a estos niveles de sonido. La migración de aves, la afectación del entorno submarino y los cambios de hábitos en la fauna urbana se cree que son otros de los impactos del ruido, explica María Bertomeu, docente de Ingeniería y Acústica. Entre 90 y 120 dB, pueden tener poderes destructivos, indica.

Para recordar los efectos de la contaminación acústica, la última semana de abril se conmemora el Día Internacional de la de Concienciación sobre el Ruido.

En esta ocasión la UDLA instaló dos medidores del nivel de presión sonora que está en el ambiente, conocidos como sonómetros, en las avenidas Naciones Unidas y Amazonas. El objetivo fue mostrar la contaminación auditiva que produce el tráfico en una zona concurrida.

Durante toda la mañana del miércoles 26 de abril, la medida no bajó de los 70 dB. Estos niveles pueden causar una afectación auditiva si las personas están expuestas constantemente a estos sonidos, dice Garzón.

Según la Secretaria de Ambiente de Quito, el promedio diario de ruido en la ciudad está entre los 60 y 65 dB durante el día y en la noche alcanza los 55 y 60 dB.

Además de autos, bocinas y altoparlantes; bares, discotecas y karaokes son considerados contaminantes acústicos.

De las aproximadamente 700 denuncias que recibe esta entidad municipal por año, aproximadamente 250 corresponden a las quejas relacionadas con problemas de ruido ambiental.

En la ciudad se realizan controles al ruido emitido por establecimientos fijos. Los controles de ruido generado por fuentes móviles (autos, motos, camiones, etc.) son realizados a través de la revisión técnica vehicular, a cargo de la AMT.

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