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Para vivir como en los orígenes

Junto a su última obra.   Javier Senoisian posa en una de las terrazas de su proyecto Nido de Quetzalcóatl, que tiene la forma de una serpiente retorcida.

Junto a su última obra. Javier Senoisian posa en una de las terrazas de su proyecto Nido de Quetzalcóatl, que tiene la forma de una serpiente retorcida.

Inspirado en creadores como el catalán Antoni Gaudí y el mexicano Juan O’Gorman, entre otros, Javier Senosiain se convirtió hace casi 30 años en el pionero en la construcción de viviendas con arquitectura orgánica en México.

“Me di cuenta de que los espacios curvos son más agradables, más humanos y me preocupé de la búsqueda de estos lugares”, dijo Senosiain a AFP, mientras recorría los jardines del ‘Nido de Quetzalcóatl’, uno de sus más recientes trabajos erigido en Naucalpan, un municipio aledaño a la capital mexicana.

Este complejo de 10 apartamentos fue terminado en una cañada rescatada por el arquitecto, cuando algunos de sus colegas fraccionaban esa zona montañosa y pensaban rellenar el hueco para construir calles y casas.

En esa depresión, que alcanza 5 000 m² de extensión, el arquitecto planeó una suerte de tubo hecho con ferrocemento, que se apoya en algunos puntos específicos de la cañada y dentro del cual quedaron 10 apartamentos de 200 m², suspendidos a unos 20 metros de altura sobre los jardines, simulando las sinuosas curvas de una serpiente.

“La arquitectura orgánica toma en cuenta también el aspecto de la identidad o la cultura”, explica el creador, quien se inspiró en la deidad Quetzalcóatl, una palabra del idioma indígena náhuatl que significa ‘serpiente emplumada’.

Con varios pisos de jardines, en los que descansan tres espejos de agua natural, el complejo conserva una cueva que originalmente era una mina, en la que actualmente hay un centro de entretenimiento para los inquilinos.

Sobre las entradas con estacionamientos, en los dos extremos del complejo ubicados al nivel de la calle, fueron construidas una gran cabeza y la cola con el cascabel de la serpiente. En ellas utilizó piedras de cerámica de colores llamativos.

“Gaudí decía que la palabra original viene de origen, entonces hay que regresar al origen, al tipo de viviendas en las que el hombre convivía con la naturaleza, sin afectar el terreno y reforzar la vegetación”, indica el creador.

En los espacios interiores de las casas y apartamentos construidos por Senosiain las paredes son curvas, con entradas de luz indirecta que remiten a sus habitantes al seno materno, un espacio muy abrigador, como las cuevas y el iglú que se adaptan al cuerpo, añadió.

Este tipo de arquitectura está relacionada con la vivienda sustentable que ha empezado a permear entre los constructores en Ciudad de México, de más de 20 millones de habitantes, donde las casas de bajo costo se equipan actualmente con calentadores solares y otro tipo de ecotécnicas, pero siguen siendo como cajas de zapatos, consideró.

El constructor, que piensa que la arquitectura también tiene que ser divertida, cuenta con una docena de obras orgánicas en Ciudad de México, empezando por su propia casa semienterrada en un gran jardín, construida en 1985, así como Nautilus, Ballena Mexicana, Casa Flor y otras. Todas esas construcciones se encuentran s rodeadas de abundante vegetación de las zonas.