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¿La mitad del mundo nueva?

Es vox pópuli que en el Ecuador tenemos la memoria frágil y que los ciudadanos nos olvidamos de lo que nos pasa de un día para el otro.

La práctica cotidiana confirma esta sentencia. Uno de estos “olvidos” tiene relación con la tan promocionada construcción de una nueva Ciudad del Mundo que, el pasado 13 de febrero, realizó con bombos y platillos el prefecto del Gobierno Descentralizado de Pichincha, Gustavo Baroja.

Como se recordará, en una rueda de prensa en la que participó el famoso arquitecto uruguayo Rafael Vignoly (hipotético constructor del megaproyecto), Baroja dio las pistas para lo que será la mayor estructura arquitectónica construida en el país y en América.

¿Por qué? Porque incluirá una torre interactiva cuya altura superará los 1 000 metros; es decir, será la más alta del mundo pues superará con unos 200 metros al Burj Bubái, el rascacielos más alto del orbe hoy.

Lastimosamente, desde esa rueda de prensa no se ha vuelto a hablar sobre tan ambicioso proyecto, que supondría un cambio visceral en las formas de hacer arquitectura en el país.

Ante tan estrepitoso silencio, la mente se pone suspicaz y pregunta si ese anuncio no fue sino un globo de ensayo, lanzado con intenciones diferentes.