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Un conjunto ‘verde’ crece

Tres contenedores.  En el conjunto Claros del Norte se colocaron tarros para papel, vidrio y plástico.

Tres contenedores. En el conjunto Claros del Norte se colocaron tarros para papel, vidrio y plástico.

El trabajo de un administrador de un conjunto habitacional es complejo. Muchas veces se piensa que es la persona que cobra las alícuotas y no hace nada más.

Sin embargo, en esta función no solo debe velar por el pago del rubro, sino que se encarga de cuidar otro tipo de detalles como los seguros, las máquinas…

Mónica Medina es la administradora del conjunto Claros del Norte, en Quito. Ella, junto a la directiva del proyecto, trabajaron en un proyecto integral en el que se incluyó la participación del plan dentro del programa Punto Limpio que organiza, desde el 2009, el Municipio de la urbe.

“Hicimos la gestión en el Municipio y nos aprobaron un plan de prueba de tres meses”, dice la administradora del conjunto.

La diferenciación de los residuos desde la fuente, el hogar, es el punto de partida para un modelo de gestión de desechos sólidos. En el 2009 nace la campaña “Puntos Limpios”, impulsado por el Municipio de Quito.

Este programa tiene tres objetivos: generar una ciudadanía comprometida que realice una clasificación de la basura; controlar y supervisar los contenedores y el correcto proceso de reciclaje; y finalmente, identificar e incluir a los recicladores al proyecto.

Geovanna Polo, encargada de “Puntos Limpios”, señala que aún no ha sido posible manejar una promoción del proyecto a grandes escalas, sino que “se maneja una capacitación puerta a puerta con las personas de los sectores en los que se han ubicado los contenedores.

Con más de 1 500 toneladas de basura producidas a diario, la ciudad requiere de un nuevo esquema. La creación de una nueva ordenanza fue el primer paso. La participación ciudadana es el segundo y definitorio.

El plan inicia separando los desechos orgánicos de los inorgánicos (reciclables y no aprovechables). Es decir, tras saborear una fruta, una gaseosa y unas galletas, la corteza de la primera tendrá un destino y el envase y la envoltura de las restantes otro.

En las últimas sabrá que se trata de material reciclable. Pero, ¿qué le garantiza que el papel, el plástico, el cartón y lo orgánico no se mezclen una vez fuera de casa?

El modelo implica un sistema diferenciado al momento de la recolección, que se mantiene hasta llegar a las estaciones de transferencia. Los encargados de la transportación de los desechos deberán disponer la basura según su clasificación.

Graciela de Acosta, presidenta del conjunto Claros del Norte, explica que el Municipio les entregó tres tarros grandes para hacer la diferenciación de la basura. Estos contenedores están divididos en plástico, vidrio, papel y residuos orgánicos.

La diferenciación que se hace al desechar los residuos sólidos clasificándolos en plásticos, papeles y cartones permite menos uso de materia prima y energía y minimiza la contaminación de del medioambiente.

“Yo procuro separar la mayor cantidad de desechos posibles, sobre todo plástico y botellas de vidrio. Esto no es una obligación sino una conciencia de todos”.

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