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Un ‘barco de concreto’ para 75 000 ejemplares

El fastuoso atrio interior. Este espacio abierto, que termina en una celosía de vidrio, es el eje arquitectónico y visual de la biblioteca. Foto: Cortesía Christian Wiese

El fastuoso atrio interior. Este espacio abierto, que termina en una celosía de vidrio, es el eje arquitectónico y visual de la biblioteca. Foto: Cortesía Christian Wiese

No se puede pensar en la nueva biblioteca de la Flacso, diseñada por Christian Wiese Arquitectos e inaugurada con solemnidad el miércoles pasado, solo como si fuera un edificio.

Porque aunque su volumetría -que rememora a un trasatlántico- impacta por el relieve de su piel de vidrio y aluminio decorativo que se quiebra en una arista filosa, la nueva biblioteca de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales es la puesta material de una defensa aguerrida: la de las bibliotecas como último bastión de lo público.

Ese fue, precisamente, el mayor argumento que impulsó a esta universidad a levantar el edificio en una esquina emplazada entre las calles San Salvador y La Pradera. Se alzó sobre un lote rarísimo, con forma de triángulo isósceles que, no obstante, sirvió para que Wiese y su equipo demostraran su talento arquitectónico.

“Fue una manera de retribuir a la sociedad ecuatoriana y a Quito por convertir a la Flacso en una universidad de primer nivel”, expresó su director, el Dr. Adrián Bonilla.

La biblioteca tiene la tecnología más avanzada, una colección cuidadosamente seleccionada y extensa de libros (75 000 ejemplares) y el espacio flexible para acomodar multipropósitos y al equipo digital.

Es un esfuerzo que valió la pena, exteriorizó Bonilla, pues se necesitaron 18 meses de trabajo y la inversión superó los USD 6 000 000. “Aunque, por sus características, en el mercado su precio está valorado en casi el doble”, explica Bonilla.

Lo cierto es que el nuevo edificio, de tres subsuelos y ocho plantas, fue levantado en un lote de apenas 1 317,82 m². La volumetría de la construcción comprende una edificación tripartita, con formas diferentes en la base, el punto medio y la parte más alta.

Entre el tercero y cuarto pisos, la modulación del cristal y el aluminio es interrumpida por una máscara de mampostería.

Este elemento, explica Wiese, aparte de que genera una noción de asimetría dentro de la perfecta cuadrícula del edificio, establece un patrón de identificación, que es común entre todos los edificios de la Flacso construidos en el sector.

La estructura termina, como en los barcos, en un vértice afilado revestido de Alucobond que se parece mucho a la proa de las embarcaciones antiguas.

El interior, en cambio, sorprende porque tiene un atrio que alcanza los ocho pisos.

Más en la pág. 6