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Aterrazados, departamentos chic

La buena vista es una de las ventajas que ofertan los departamentos aterrazados. Generar una solución arquitectónica en base a este tipo de inmuebles ya no implica grandes complicaciones.

El arquitecto Jaime Flores afirma que la terraza se puede constituir en un importante elemento mediador entre el interior y el exterior de una casa. Y esa es la diferencia con el balcón.

Varios ejemplos de este tipo de construcción se encuentran en la urbanización Sierra del Moral. Diamond Club es uno de ellos. El proyecto se desarrolla en un terreno cuya fuerte pendiente, de entre 30 y 40 grados, genera una solución arquitectónica en base a este tipo de construcción, lo que garantiza luz y vista para todos los departamentos.

Cada departamento es único, explica Rodrigo Andrade, presidente ejecutivo de la Constructora VIP. Las unidades habitacionales tienen superficies comprendidas entre los 65 y los 400 m² de construcción.

El arquitecto Fabián Espinosa, quien comenzó con la tarea de construir en pendientes, explica que la idea de una segmentación es no mezclar los edificios con las casas. “En el sector de Sierra del Moral, los edificios tienen un mínimo de nueve metros que se elevaron sobre una base de piedra para proveer de visibilidad a todos los departamentos”.

El diseño incorpora el paisaje externo. Se destinó el espacio de abajo de los departamentos para playas de estacionamientos.

En la zona se ofertan departamentos ‘top’ y penthouses dúplex, cuyas áreas son de distintas dimensiones, pero superiores a los 180 m². Cada unidad de vivienda posee jardineras, pérgolas y terrazas propias.

La distribución espacial está en concordancia con la magnitud de los proyectos y ofrece, además de los espacios tradicionales, bodega, vestíbulo’

“Las terrazas están, regularmente, en una planta alta. Lo que sugiere la existencia de vistas hacia fuera. Aquí, en Sierra del Moral, encontramos un elemento de protección cuya altura es de aproximadamente de 90 centímetros, aunque muchas veces es reforzada cuando existe la presencia de niños en el hogar”, añade Flores.

El ingeniero Lenin Cortez, de Former, agrega que la terraza es totalmente diferente a un balcón. La primera está en la losa de cubierta y el segundo se ubica, regularmente en el entrepiso. La única diferencia entre ambos es el espacio de construcción.

En el caso de las terrazas, añade Flores, no todas son vistas, sino que algunos de los límites están determinados por paredes que conforman la propia fachada de la casa. Los balcones, en cambio, se caracterizan por su escasa profundidad.

Muchas veces se puede acceder desde diferentes habitaciones o ambientes. La forma más común es el rectángulo, y algunas veces tienen forma de L, dando la vuelta en la esquina.

Las terrazas, por su parte, poseen mayor profundidad, y sus formas son variables.

En ambos casos, la forma está de acuerdo con la función que cumplen. Mientras los balcones son pensados para incorporar verde a un paisaje urbano, la terraza, además de cumplir esa función, está pensada para desarrollar diferentes actividades.

“Tanto en los balcones como en las terrazas, la incorporación de materiales naturales como la piedra, el agua o la madera resulta muy gratificante porque se trata de un entorno urbano por su implicación directa con la naturaleza”, agrega Flores.

Los departamentos aterrazados son, generalmente, caros. En Sierra del Moral, por ejemplo, el m² de construcción fluctúa entre los USD 900 y 1 200.

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