25 de septiembre de 2018 00:00

9 200 libros se conservan con ventiladores y baldes de agua en la Biblioteca Nacional del Ecuador

Después del Hábitat III, las estanterías de los fondos de la Biblioteca Nacional fueron reemplazadas por unas nuevas. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Después del Hábitat III, las estanterías de los fondos de la Biblioteca Nacional fueron reemplazadas por unas nuevas. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Gabriel Flores
Redactor (I)
gflores@elcomercio.com

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Cuando el ambiente está muy caliente se prenden los ventiladores; cuando está muy seco, se colocan baldes de agua en el piso para que los libros reciban humedad. Así se maneja la conservación de los 9 200 libros que forman parte del Fondo Jesuita, que incluye ocho libros incunables, escritos antes del siglo XV, que forman parte de la Biblioteca Nacional del Ecuador.

Katia Flor, directora de este repositorio de la memoria -que según Ley Orgánica de Cultura es la cabeza de la Red Ecuatoriana de Bibliotecas-, explica que estas ‘soluciones’ caseras implementadas en la conservación de la colección, que fue manejada por Eugenio Espejo, responden a la falta de un sistema de climatización.

Flor sostiene que hace algunos años la mayoría del fondo no estaba en buenas condiciones. “Actualmente, la mayoría de los libros están restaurados y estables. Todavía tenemos algunos en estado crítico y que estamos interviniendo para que no se dañen más. Hay que recordar que la restauración de cada uno de estos ejemplares puede costar miles de dólares. Para una restauración integral de este fondo se necesitan USD 1 500 000”, dice.

Desde 1945, año en que la Biblioteca Nacional se convirtió en una institución adscrita a la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), no se ha contado con un presupuesto estable. En los últimos años -explica Flor- se asignaron a la biblioteca entre “USD 40 y 60 anuales”.

Ivette Celi, subsecretaria de Memoria Social del Ministerio de Cultura y Patrimonio, cuenta que la actual situación de la Biblioteca Nacional dará un giro de 180 grados cuando se convierta en una Entidad Operativa Desconcentrada de esta Cartera de Estado. “Se está trabajando en la recta final para otorgar a esta biblioteca la esperada autonomía. El trámite ya fue aprobado por el Ministerio del Trabajo y ha pasado a Finanzas para la apertura de las partidas presupuestarias correspondientes”, dice.

Actualmente, la Biblioteca Nacional cuenta con 21 funcionarios. En un plan que fue diseñado por Eduardo Puente, un bibliotecario con muchos años de experiencia, se estableció que dentro de la nueva estructura de este repositorio el número de funcionarios, para que opere en óptimas condiciones, debía ser de 56 (y mínimo 42), el doble de personas con las que hoy cuenta.

En medio de todos los problemas que ha tenido este repositorio, en las últimas décadas está incluido el cierre de más de un año después de la realización de Hábitat III. Su actual dirección ha logrado la digitalización de todos los libros anteriores a 1950. Esto ha permitido que a escala mundial este repositorio digital sea visitado por más de 100 000
personas en su web.

Después de los usuarios ecuatorianos, los que más visitan este repositorio provienen de Latinoamérica, Estados Unidos y China. Flor explica que la Biblioteca Nacional es parte de la Biblioteca Digital de Patrimonio Iberoamericano. “Para acceder a este grupo tuvimos que cumplir ciertos estándares y protocolos internacionales”. Añade que otro de los trabajos que se ha logrado con el poco presupuesto es la restauración de la hemeroteca antigua.

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